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Las diferentes concepciones de la mente en la evolución de la ciencia psicológica.

@ Pepón Jover del Pozo

 

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Documento elaborado para la asignatura de "Filosofía y epistemología de la ciencia" en la Universidad la UOC en Dic. del 2004.

 

 

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El punto de partida de este debate de las diferentes concepciones de la mente, viene, a mi entender, de dos factores, por un lado, de hacerse la siguiente pregunta: ¿cuáles son las fuentes del conocimiento verdadero?, y por el otro, de la revolución generada por la llegada de la física newtoniana (mecánica) en el siglo XVII, la cual imprimiría un nuevo paradigma (dejando de lado la física aristotélica) en cuanto al estudio de la naturaleza y la realidad. Este nuevo paradigma derivaría en el método cientificoexperimental como base epistemológica. Todas las disciplinas que se ajustasen a esta epistemología serían consideradas en calidad de ciencias, de lo contrario, de pseudociencias, título menos reconocido y valorado por la comunidad.

En cuanto a la primera pregunta, sería la razón el mecanismo percibido que permitiría el acceso al conocimiento verdadero, por ser claro, sin interferencias de los sentidos, y para poder ajustarse al nuevo paradigma de la física newtoniana, sinónimo de ciencia, y ciencia, de verdadero. No obstante, la mente, con la razón como mecanismo de análisis, sería concebida de distintas maneras (ej. resultado o no del organismo), dando lugar a diferentes corrientes de pensamiento. Por tanto, podemos decir que es desde el paradigma newtoniano y la razón (la mente) que se teje el entramado de discusiones y corrientes filosóficas.

Sin duda el estudio de la mente y sus facultades se remonta mucho en el tiempo, pudiendo hablar del Antiguo Egipto (desde 4.000 o 5.000 años a. J. C., de los principios de la Filosofía Hermética), de la Filosofía Budista, en esencia un tratado del sufrimiento y del funcionamiento de la psique (desde 500 años a. J.C.), y probablemente también de la medicina china así como la ciencia del yoga, como conocimientos milenarios que contemplan a la psique como base de nuestra actividad, y por tanto, objetivo de estudio. No obstante, en Occidente, el estudio de la psique bajo el paradigma científico no se inició experimentalmente hasta Wilhelm Wundt en 1879, habiendo sido René Descartes a quién se le atribuye el inicio de la psicología moderna en el S. XVII. Fue este mismo autor quién distinguiría entre res extensa (cuerpo) y res cogito (mente o alma), distinción que daría pie al gran debate, de si la mente forma parte del organismo o es independiente a éste. De aquí surgiría la corriente filosófica denominada Mentalismo, que sostendría que la mente nunca podrá ser reducida a leyes orgánicas o materiales, por tanto, que no es una función o capacidad orgánica, a diferencia del otro movimiento denominado materialismo, que la concibe a la inversa.

Es interesante contemplar como de las corrientes y autores elegidos para realizar este texto comparado, existe una evolución en la consideración de la mente como algo independiente del organismo o resultado de éste. Por tanto, una evolución en el tiempo y en consecuencia en el pensamiento del hombre, posiblemente influido por el paradigma científico. Hemos pasado del mentalismo más extremo (con Descartes), a un materialismo exacerbado (con la visión cognitiva-computacional). René Descartes sostuvo que la res cogita era algo que no se podía medir, ni someter a experimentación por su naturaleza de libertad, racional y de autoconciencia, a diferencia de la res extensa, la cuál estaba regida por las leyes de la mecánica y la naturaleza. Para Descartes, el método fundamental de conocimiento de la realidad se sustentaba en la razón. Por tanto, la mente era algo inmaterial, “órgano” fundamental de conocimiento de la realidad.

Por otro lado, tenemos a John Locke, representante fundamental de la corriente inglesa denominada Empirismo, que como su nombre indica, la fuente del conocimiento de la mente tenía origen en los sentidos, en la experiencia, en la empiria, y la mente era concebida como una tabula rasa en la que se inscribían todos los conocimientos desde el nacimiento, a través del principio de asociación, mecanismo base de las ideas complejas. Por tanto, esta corriente seguía siendo mentalista, ya que asumía la distinción cartesiana entre res cogitans y res extensa. Ambas corrientes, si bien contemplan el origen del conocimiento en fuentes distintas, conciben a la mente y al cuerpo de la misma manera.

Es interesante observar como en el otro extremo tenemos a la psicología cognitiva y computacional, que concibe a la mente como el resultado de la actividad orgánica y en concreto de las conexiones neuronales (conexionismo), y la asemeja con una computadora que procesa la información que recibe por los sentidos la cual manipula a través de signos (Alan Newell y H.A. Simon); el organismo siente, percibe y piensa y desarrolla un proceso que en su conjunto integra la visión de Descartes y la de Locke, ya que la experiencia y la razón constituyen las dos fuentes de conocimiento. También es interesante tener en cuenta, que esta perspectiva concibe a la mente con el término software (que podría asemejarse con el mundo de las ideas de Platón, con la res cogita de Descartes), y al cuerpo (las bases neuronales) con el término hardware (que podría ser la res extensa de Descartes), sin embargo, la relación que se establece entre el software y el hardware es totalmente materialista (disolviendo así la división de Descartes), ya que el software deviene de la actividad del hardware, a diferencia de la res cogitans y res extensa.

En el transcurso de esta evolución del pensamiento hacia el materialismo, tenemos a Wilhelm Wundt, que como hemos dicho anteriormente, fue quién inició la psicología experimental en 1879 tras utilizar la metodología científica para intentar medir a la mente. Wundt redujo la mente a la actividad sensorial, al postular que la mente sólo operaba con elementos sensoriales. Wundt estuvo influenciado básicamente por el empirismo inglés, y por su formación como fisiólogo, lo cual le llevó a una visión que fue considerada muy reduccionista al no tener en cuenta la posibilidad de que hubiesen procesos mentales que no operasen con elementos sensoriales. De esta manera, le fue imposible estudiar otros procesos de una manera científica. No obstante, Wundt seguía considerado igualmente a la mente y al cuerpo como dos entidades separadas, y por tanto, siguió sin disolver el dualismo de Descartes, quedándose así en el mentalismo, pero acercándose cada vez más al materialismo.

No fue hasta la llegada de las investigaciones de Charles Darwin y Herbert Spencer que introdujeron al hombre en el reino de la naturaleza, y fundamentando la psicología en la biología evolucionista. De aquí afirmaron que la conciencia aparecía como resultado de una evolución del sistema nervioso que tuvo lugar en los primates. Por tanto, se asemejaba a la mente como una capacidad o rasgo de la especie humana seleccionada por la naturaleza que le permitía adaptarse a su medio. En consecuencia, la mente fue ligada al estudio del cuerpo, visión que permitía ajustarse al método cientificoexperimental de las ciencias naturales, y por tanto, al científico. A partir de esta visión materialista, derivaron la psicología evolucionista, así como la psicología cognitiva y computacional, al considerar la mente como resultado de la actividad neurobiológica del individuo.

Por último, influenciada por los trabajos de Darwin (evolución de las especies) y del psicólogo ruso Pavlov (condicionamiento clásico), surgió el conductismo, corriente psicológica que nació alrededor de 1920 de la mano de John Broadus Watson. Esta corriente rechazaba tajantemente cualquier referencia a la conciencia o a estados mentales en la descripción científica de la conducta, así como la utilización de la introspección como método de experiencia científica acerca de la conducta (método que defendían Descartes y Wundt). Watson concebía a la mente como una función del organismo, y por tanto, estaba subordinada a las leyes de la naturaleza, y entendía la conducta como la consecuencia de un aprendizaje el cual se basaba en la fórmula de E (estímulo) – R (respuesta). Por tanto, vemos como también esta corriente no forma parte ya de la visión mentalista, y se inscribe totalmente en el materialismo.

En resumen, existe una evolución que se “inicia” en Descartes, como máximo representante del mentalismo, pasando por el empirismo ingles de John Locke, y empezando a materializarse en la psicología experimental de Wundt, quién a través de su metodología asentará las bases para una psicología científicoexperimental que seguirá el paradigma newtoniano. A partir de aquí los trabajos de Darwin y Spencer, llevarán a concebir a la actividad cognitiva como un proceso de manipulación de información (signos), la psicología cognitiva o computacional, que disolverán el dualismo de Descartes totalmente, integrando mente y cuerpo en un mismo organismo.  

No obstante, en opinión personal, una nueva psicología está por nacer fruto del nuevo paradigma cuántico, que revolucionará la comprensión de la mente y su potencial, permitiéndonos comprender y ahondar en cuestiones que hasta ahora, por su gran complejidad y asombro para nosotros, han sido relegadas de su estudio. Seguramente, igual que actualmente hemos integrado la visión de Descartes y de Locke sobre el origen del conocimiento (en los procesos cognitivos), en un futuro no muy lejano integraremos más fuentes, como origen del conocimiento verdadero, ampliando así las respuestas a la pregunta: ¿cuáles son las fuentes del conocimiento verdadero?.

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