La experiencia
consciente es, al mismo tiempo, lo más
familiar del mundo y lo más misterioso. De
ninguna otra cosa tenemos un conocimiento más
directo que de la conciencia, pero no es claro
en absoluto cómo reconciliarla con todo el resto
de lo que sabemos. ¿Por qué existe? ¿Qué hace?
¿Cómo puede surgir a partir de la grumosa
materia gris? Conocemos a la conciencia de una
forma mucho más íntima de lo que conocemos al
resto del mundo, pero comprendemos a este último
mucho mejor de lo que comprendemos a la
conciencia.
La conciencia puede
ser sorprendentemente intensa. Pero puede ser
frustrantemente diáfana: al hablar acerca de la
experiencia consciente es muy difícil definir el
tema. El The International Dictionary of
Psychology ni siquiera intenta caracterizarla
directamente:
Conciencia:
Tener percepciones, pensamientos y
sentimientos; percatación. El término es
imposible de definir excepto en términos que son
ininteligibles sin una captación de lo que la
conciencia significa. Muchos caen en la trampa
de confundir la conciencia con la
autoconciencia; para ser consciente sólo es
necesario percatarse del mundo externo. La
conciencia es un fenómeno fascinante pero
huidizo: es imposible especificar qué es, qué
hace o por qué evolucionó. Aún no se ha escrito
nada que valga la pena leerse (Sutherland,
1989).
Casi cualquiera que
haya pensado intensamente sobre la conciencia
sentirá una cierta simpatía hacia estos
sentimientos. La conciencia es tan intangible
que aun este intento limitado por definirla
podría ser cuestionable: es posible argumentar
que existen percepciones y pensamientos que no
son conscientes, como lo atestiguan las nociones
de percepción subliminal y de pensamiento
inconsciente. Lo que es central para la
conciencia, al menos en el sentido más
interesante, es la experiencia”.
Hemos querido
iniciar este estudio con la introducción que
realiza David J. Chalmers
(1) en su libro “La
mente consciente” ya que nos permite
establecer un marco inicial y a la vez tomar
conciencia (nunca mejor dicho) de la dificultad
del problema que intentamos abordar a través de
las diferentes corrientes de pensamiento
psicológico: La conciencia; ¿por qué existe?
¿qué es? ¿qué hace? ¿cómo puede surgir a partir
de la grumosa materia gris? ¿cómo funciona?.
Este trabajo está divido en varias partes: una
primera donde situamos el origen del problema de
la conciencia y también la situación de la
psicología de finales del S. XIX que da pie a
explicar (y contestar las preguntas) cómo se
percibe la conciencia desde las diferentes
escuelas psicológicas, cómo la abordan y los
métodos que utilizan para su análisis (si es el
caso). Así,
la segunda parte intenta en base a un hilo
común, la conciencia, observar cómo tratan a
este fenómeno cada una de las escuelas. La
tercera parte es la de
resumen y reflexión personal sobre la
diferencia entre conciencia y consciencia. En la
página 4 hemos confeccionado un
cuadro que realiza las funciones de índice,
de guía para moverse con facilidad a través de
este documento y a la vez de resumen de las
diferentes corrientes de pensamiento psicológico
de finales de S.XIX y XX. (Los números equivalen
a notas al final de trabajo y las
letras a bibliografía).
2. Introducción
Volviendo a los orígenes...
Habría que
remontarse a la época de René Descartes
(1596-1650) y John Locke (1632-1704) para buscar
los orígenes del estudio de la conciencia; de la
mente
(2) Este momento histórico es de
considerable relevancia para la ciencia dado que
se considera el nacimiento de la misma; tal es
la magnitud de los cambios científicos y
sociales, que se ha denominado a esta época: La
Revolución Científica. Los dos siglos que
siguieron al año 1600 fueron auténticamente
revolucionarios y culminaron con las
revoluciones políticas que tuvieron lugar en la
América colonial y en la Francia monárquica. El
siglo XVII vivió una crisis general en la que el
viejo orden feudal se desvaneció y comenzó a ser
sustituido por los estados-nación modernos,
seculares y capitalistas, que sobreviven hoy en
día. La transformación se completó durante el
siglo XVIII, el período de la Ilustración,
cuando las ideas tradicionales fueron
sustituidas por ideas o bien propiamente
científicas o bien científicamente inspiradas.
La Revolución
Cientfica produjo un cambio profundo y
permanente en la vida humana y en la forma de
entender al hombre. Podemos afirmar que la
revolución comenzó en 1543 con la publicación
del libro de Nicolás Copérnico La revolución
de las órbitas celestes, libro en el que se
proponía que era el sol y no la tierra el que
ocupaba el centro del sistema solar. Johan
Kepler (1571-1630) demostraba que las órbitas
planetarias eran elípticas. La unidad definitiva
de la física celeste y terrestre, y la victoria
definitiva de la nueva visión del mundo aportada
por la ciencia, llegaría de la mano de los
Principia mathematica de Isaac Newton,
publicados en 1687.
De la Revolución
Científica también surgió la idea de que los
hombres podían mejorar su destino a través de la
razón y el experimento en lugar de recurriendo a
la oración y la devoción. Descartes y Locke
fueron los dos filósofos más importantes que se
empeñaron en el estudio de la naturaleza de la
mente humana; de ellos derivaron dos corrientes
de pensamiento que han marcado la historia del
pensamiento, el racionalismo y el
empirismo respectivamente.
En cuanto a
Descartes, éste creo un marco de pensamiento en
torno a la mente y al cuerpo en cuyo contexto
han trabajado desde entonces todos los filósofos
y los psicólogos. Se planteó el objetivo de
explicar fisiológicamente los procesos mentales,
ya que era fundamental para entender los
problemas que posteriormente encontraría en su
propia teoría sobre la conciencia humana.
Descartes propuso un nuevo dualismo
radical en el que el alma y el cuerpo eran
totalmente diferentes y no compartían materia ni
forma. El mundo material estaba formado por
átomos que poseen tan sólo las propiedades de la
extensión en el espacio y de la localización
física. Además de este mundo material, existe un
mundo subjetivo de la conciencia y la mente. El
alma, la cosa pensante, era una sustancia
espiritual sin ningún tipo de componente
material, que no ocupaba ningún espacio
(inextensa) y que era completamente
independiente del cuerpo. Descartes llegó a la
conclusión de que existen dos mundos: el mundo
mecánico-material objetivo, científicamente
cognoscible (el mundo tal y como es realmente) y
el mundo subjetivo de la conciencia humana que
se puede conocer a través de la introspección
(el mundo de un individuo como ser pensante).
Dado que la
comprensión de todo presente está incompleta sin
conocer el pasado, hemos querido dedicar un
espacio para situar el origen de la problemática
de la conciencia y su estudio. De aquí en
adelante nos centraremos en el estudio de la
conciencia durante el siglo XX, pero para ello
establecemos previamente un marco histórico en
el cual situar la psicología de finales del
siglo XIX.
Si el siglo XIX
puede ser considerado como el siglo del
nacimiento y establecimiento de la psicología
científica, el siglo XX podría ser denominado
como el siglo de la expansión de la psicología y
del surgimiento de las distintas escuelas o
sistemas psicológicos.
La psicología de
finales del siglo XIX se encontraba, grosso
modo, dividida en dos posturas aparentemente
irreconciliables. Muchos psicólogos pensaban que
la psicología debía convertirse en una ciencia
de la naturaleza. Otros, por el contrario,
consideraban que la psicología debía aceptar su
condición de ciencia del espíritu. Para los
primeros, la psicología debía concebir al hombre
como a cualquier otro fenómeno de la naturaleza;
los últimos otorgaban al ser humano unos
atributos específicos que le separaban
irremisiblemente del mundo natural. Aquellos
consideraban que la psicología debía y podía
explicar el comportamiento humano utilizando los
métodos comunes de la ciencia; éstos defendían
una metodología especial dirigida a comprender
los fenómenos de la experiencia consciente del
hombre.
Esta situación dio
lugar a que, en muchos de los autores que se
formaron como psicólogos en el primer cuarto del
siglo XX, anidara una especie de sentimiento de
que la psicología se encontraba en crisis. Y, en
mayor o menor medida, hemos de concebir la
diversidad de escuelas psicológicas que fueron
apareciendo en la década de los veinte y los
treinta como la expresión intelectual de dicha
crisis.
Por consiguiente,
entre el idealismo filosófico de la psicología
comprensiva y el naturalismo científico de la
psicología explicativa podríamos situar muchas
de las corrientes teóricas que explicamos en
este trabajo. Así, podemos encontrar que las
psicologías más o menos centradas en la
experiencia subjetiva del ser humano
(estructuralismo, funcionalismo, gestalismo,
psicoanálisis) competían con las versiones
objetivistas que en nada comprometían con la
explicación de una mente subjetiva, para ellos
de dudosa realidad (conductismo,
neo-conductismo, reflexología).
Podemos relacionar
el objeto de estudio de la psicología con la
zona geográfica (a grandes rasgos) en donde éste
tenía lugar. Por ejemplo, en el viejo
continente, Europa, los primeros enfrentamientos
teóricos se produjeron dentro del plano del
estudio de la conciencia y en unas coordenadas
metodológicas similares, es decir, todavía bajo
el influjo de la introspección. Las discusiones
se centraron en lo que debía o no debía ser
estudiado, es decir, ¿se debía limitar el
estudio experimental a los procesos sensoriales
o podía abrirse ese estudio a procesos más
complejos como el pensamiento o la memoria? En
cambio, en el nuevo continente, América, el
debate tendría otro carácter, ¿la psicología
debía limitarse al estudio de los elementos o
estructura de la conciencia como había venido
defendiendo la tradición wundtiana, o era más
pragmático estudiar las funciones de la
conciencia?
Es lógico que la
psicología americana tomase ese cariz pragmático
(conductismo) si tenemos en cuenta la
idiosincrasia de su sociedad y las
características que la rigen. La prosperidad
económica (el capitalismo) que siguió a la
unificadora y modernizadora guerra civil, las
convulsiones sociales propiciadas por el nuevo
orden urbano e industrial, favoreció la demanda
de nuevos profesionales capaces de ofertar
servicios especializados. En Europa,
concretamente en Alemania, seguía vigente ese
espíritu digamos “altruista”, de llegar a la
verdad, de investigar por conocer, no tanto para
poner en práctica.
Corrientes de la Psicología
En este cuadro se resumen la mayoría de las
corrientes de pensamiento de la psicología del
siglo XX. Las corrientes en azul (tienen un
vínculo) permiten desplazarse por este mismo
documento hasta el lugar dónde se habla sobre la
corriente seleccionada.
|
Corriente
|
Fundamento Teórico |
Fundadores |
Año |
|
Estructuralismo |
Busca las
estructuras de la mente (conciencia) por
el método de introspección. |
Titchener
Wundt
|
1879 |
|
Funcionalismo
|
Se debía
preocupar básicamente por las funciones.
|
Charles Darwin
William James |
1896 |
|
Escuela de Würzburg
|
Estudiaron por primera vez el
pensamiento humano a través de los
métodos de la nueva psicología
experimental |
Karl Marbe
Oswald Külpe
|
1900 |
|
Asociacionalismo
|
Estímulo
- Organismo - Respuesta = Estímulo /
Respuesta. |
D. Hartley
A. Bain
Brown |
1920 |
|
Conductismo
|
Estudia
la conducta observable y medible por
medio de la extrospección. |
Watson
Pavlov |
1920 |
|
Neoconductismo
|
Critica
los defectos del conductismo,
elaboración teórica de resultados
experimentales, fórmula sistemas,
teorías o modelos explicativos de la
conducta. |
Skinner
Tolman
Piaget |
1940 |
|
Gestaltismo
|
Conocida
como Psicología de la forma, con 3
características fundamentales: cierre,
organización y relieve, a través de la
percepción que abarca la percepción
simultánea con todos los elementos.
|
Kohle
Koffka
Wentheimer
Metzeger
Mering
Ehrenfels |
1890 |
|
Psicoanálisis
|
Psicología teórica que se usa para la
investigación y el tratamiento de
trastornos emocionales y mentales a
partir de la revisión dinámica del ello,
yo y super yo. |
Sigmund
Freud |
1927 |
|
Cognoscitivismo
|
Adquisición, organización, uso del
pensamiento. |
Whilley
Sperry |
1988 |
|
Constructivismo
|
La
realidad se percibe a partir de la
construcción por el sujeto receptor.
|
René K'aes. Prigogine, Kelly |
|
|
Análisis Transaccional
|
Método
para analizar nuestra manera de
relacionarnos con los demás. Tres
estados yoicos: padre, niño y adulto.
|
Eric
Berne |
1920 |
|
Teoría
general de los sistemas
|
Estudia
la conducta por medio del comportamiento
humano y los procesos mentales,
enfocando los problemas psicológicos con
una visión teórica y común. |
Todos los
anteriores |
Finales
S. XIX y principios del S. XX |
|
Psicología Humanísta
|
Estudia
el aprendizaje, su meta común es enfocar
lo que significa el existir como ser
humano y los filósofos humanistas se
adhieren a la filosofía europea llamada
Fenomenología. |
Carl Rogers
Abraham Maslow |
|
|
Socio-Histórico
|
El
objetivo es ver cómo la influencia de la
cultura, las influencias sociales,
modifican el estado de las funciones
psicológicas superiores tales como
percepción, memoria, memoria verbal,
etc. |
Vigotsky
Luria
Leontiev |
Finales
de los 50's |
3. ¿Qué papel
juega la conciencia en las
diferentes escuelas psicológicas?
La
Escuela de Würzburg
estuvo formada por una serie de
investigadores, entre los que
destacan Karl Marbe (1869-1953) y
Oswald Külpe (1862-1915) que a
principios del siglo XX estudiaron
por primera vez el pensamiento
humano a través de los métodos
de la nueva psicología experimental.
Esta escuela forma parte de la
denominada psicología de la
conciencia iniciada con Wundt en
Alemania.
La escuela
representa la continuación de los
estudios realizados por Hermann
Ebbinghaus (1850-1909). Éste, centró
sus estudios sobre el campo de la
memoria, un proceso superior.
Ebbinghaus rompió con los métodos
introspectivos aún vigentes en el
laboratorio de Wundt en Leipzig y
abrió al mismo tiempo, un nuevo
campo de investigación con el que
demostró la posibilidad de utilizar
el método experimental en los
procesos cognitivos. Abandonó la
confianza en el testimonio de la
introspección a favor de la
evidencia objetiva, usando el método
del reaprendizaje y del ahorro,
pudiendo con él inferir la retención
que se producía. También hizo uso de
nociones estadísticas y matemáticas
para medir la significancia de sus
hallazgos. Así, si Ebbinghaus había
conseguido hacer accesible a la
experimentación un proceso superior
como la memoria, ¿por qué no
probarlo con el pensamiento?
Con el fin de
estudiar el pensamiento a través del
método de auto-observación
experimental (a diferencia de la
introspección) toparon con un estado
que no constaba en las clases de
procesos conocidos hasta el momento,
Marbe lo llamó estados de
conciencia, un concepto
procedente de la filosofía alemana.
A través los experimentos que
realizaron descubrieron que esos
estados de conciencia eran un tipo
de pensamiento difuso y abstracto,
no ligado a ninguna imagen, ni a
ninguna sensación; pensamiento sin
imágenes. La importancia de este
hallazgo reside en el hecho de que
contradice una teoría muy antigua
(desde Aristóteles) que supone que
el pensamiento humano está
constituido por imágenes.
Gracias a este
descubrimiento, otros investigadores
como Oswald Külpe continuaron
con esta línea de investigación. Así
discípulos suyos trabajaron en este
sentido reconceptualizando los
estados de conciencia. Ach
(1871-1946) reemplazó el término
estados de conciencia por el de
acto de conciencia, refiriéndose
a la “aparición de un conocimiento
sin imágenes en la conciencia”.
Watt (1879-1925) reconoce la
importancia que tiene la tarea y
llega a la conclusión de que la
tarea que se propone al sujeto en el
experimento psicológico dirige el
curso de su pensamiento. Karl
Bühler (1879-1963) se preguntó
¿qué ocurre cuando pensamos? Según
él, los estados de conciencia se
expresan a través de momentos de
duda, sorpresa o espera y serían
definidos como “la conciencia del
proceso de pensamiento y, de forma
especial, de sus puntos de giro en
la experiencia de este proceso”. Los
pensamientos mismos serían la parte
más importante. Corresponden a lo
que Ach llamaba actos de conciencia,
un saber consciente sin imágenes. A
lo largo de su trabajo, Bühler
distingue entre tres tipos de
pensamientos: la conciencia de la
regularidad, la conciencia de la
relación y las intenciones.
Para la
escuela de Würzburg, la conciencia
forma parte de sus concepciones (el
estudio del pensamiento les llevó a
toparse con ella) y para su estudio
introdujeron variaciones
metodológicas e innovaciones
conceptuales que se distancian de la
psicología experimental wundtiana y
se acercan a la psicología empírica
de Bretano.
Durante la
misma época en la que la Escuela de
Würzburg estudiaba el pensamiento,
tenía lugar en Estados Unidos el
enfrentamiento entre dos posturas
ideológicas frente a qué es lo que
se debía estudiar de la conciencia.
¿Debía ser estudiada su estructura o
su funcionamiento? Ambas posturas
son el
Estructuralismo y el Funcionalismo.
El punto de
partida del enfrentamiento lo
constituye la controversia sobre los
tiempos de reacción entre J.M.
Baldwin y E.B Titchener. Fue,
aparentemente, un enfrentamiento
científico ordinario, pero en
realidad refleja una diferencia
nacional fundamental entre dos
formas diferentes de afrontar la
problemática psicológica, la germana
y la norteamericana. Al desacuerdo
inicial entre Baldwin y Titchener se
unieron en un fallido intento
conciliador J.R. Angell y A.W. Moore.
Edward
Bradford Titchener
(1867-1927) fue el representante de
la postura estructuralista. El
estructuralismo también forma de la
psicología de la conciencia. El
estructuralismo defendía un
psicología que debía centrar su
estudio (su meta) en el análisis de
la estructura de la conciencia
(análisis y síntesis) para encontrar
los procesos elementales, que entran
en conexión para constituir
cualquier formación consciente.
Estos elementos son las sensaciones
que incluyen la sensación y la idea,
y las percepciones que incluyen a
los afectos (elementos
característicos de las emociones).
Para el estructuralismo, los
conceptos relacionados con la mente
se derivaban del empirismo
positivista y la fisiología
experimental, y su herramienta de
investigación era la introspección
experimental.
Titchener
defendía su posición partiendo de la
analogía entre biología y psicología
señalando que la psicología
estructuralista o experimental sería
similar a la morfología, por lo que
debería tratarse en el análisis
experimental de la estructura de la
mente, mientras que la psicología
funcionalista o descriptiva sería
similar a la fisiología, lo que la
obligaba a centrarse en el estudio
de las funciones de organismo
psicofísico.
Para los
funcionalistas (Angell, Baldwin,
Carr, Dewey), los mismos conceptos
relacionados con la mente se
inspiraban en el pragmatismo y el
asociacionismo evolucionista. El
funcionalismo es la psicología de
las utilidades fundamentales de la
conciencia, la “acomodación del
organismo frente a lo nuevo”. Por
tanto, su estudio era la predicción
y el control de la conducta para
facilitar el ajuste al ambiente.
Defendían cualquier método capaz de
ofrecer información útil, entre
ellos, métodos subjetivos y
objetivos, incluyendo todas las
técnicas de introspección,
instrumentos y aparatos
dispensadores de estímulos o
creadores de situaciones, datos de
registros fisiológicos, registros de
conductas y tests.
La psicología
funcional critica tanto el carácter
artificial y restrictivo que supone
la consideración estática de la
mente (en la visión
estructuralista), como “un momento
de conciencia”, cuanto la exclusión
del aspecto práctico y dinámico de
la mente. El funcionalismo va a
plantear como cuestiones básicas las
respuestas a las preguntas ¿qué
hace la mente?, ¿cómo lo hace? y
¿para qué lo hace?, alternativa
dinámica a la cuestión básica del
estructuralismo sobre los contenidos
de los que consta la conciencia.
Los compañeros
de John Dewey en Chicago zanjarían
pronto la polémica, con el refrendo
pleno de la Asociación Americana de
Psicólogos. Titchener, respetado por
su rigor y apuesta decidida por el
experimentalismo, quedaría aislado
de los núcleos de poder
institucional y sus estudiantes más
destacados irían siendo absorbidos
por el frente americano. El
funcionalismo, como señalara
repetidamente Angell, dejó de ser
“poco más que un punto de vista, un
programa, una ambición” para
convertirse en una escuela de
pensamiento, precisamente en
contraposición al estructuralismo de
Titchener. A partir del interés de
los psicólogos por el funcionamiento
de un organismo en su medio,
comenzaron a plantearse las posibles
aplicaciones de la psicología. Así,
el funcionalismo, posibilitó el
rápido desarrollo de la psicología
aplicada y la comparada en EE.UU.
En la misma
línea ideológica del funcionalismo,
apareció el
Conexionismo
de Edward Lee Thorndike
(1874-1947) quién se alejó aún más
del estudio de la conciencia
centrándose básicamente en el
aprendizaje de animales por ensayo y
error, y utilizando para realizar
los experimentos y observaciones su
“caja problema”. Thorndike fue muy
decisivo para el surgimiento del
conductismo (corriente que veremos a
continuación), en primer lugar,
porque fue el introductor del
esquema estímulo-respuesta (E-R) y
en segundo lugar, porque gracias a
su “caja problema” permitía el
estudio objetivo del aprendizaje. El
papel que juega la conciencia en el
conexionismo es nula ya que para
Thorndike la vida mental podía
explicarse en términos de un
conjunto de asociaciones que se
establecían en el sistema nervioso y
el aprendizaje era el
establecimiento de conexiones entre
una situación y una respuesta, de
ahí el nombre de esta corriente. No
obstante, hay que señalar que la
obra de Thorndike ha sido una de las
más influyentes en la psicología
norteamericana.
John Broadus
Watson
(1878-1958) es considerado como el
padre del
Conductismo,
corriente que inició su revolución
el 24 de febrero de 1913 (según
Leahey
B el 13) cuando Watson fue
invitado por la Universidad de
Columbia para ofrecer una serie de
conferencias sobre “Psicología
Animal”. Fue entonces cuando
presentó su conocido “manifiesto
conductista”.
El conductismo
se caracterizaba por ser
pragmático, su objeto de estudio
era la conducta, no la mente;
naturalista, dado que procedía
de la psicología animal;
positivista, porque no admitía
estudiar nada que no pudiera
observarse y verificarse a partir de
la conducta abierta. Watson
Rechazó que existiera alguna
diferencia entre el estructuralismo
y el funcionalismo, ya que ambos
habían adoptado la definición
tradicional de la psicología como
"la ciencia de los fenómenos de
conciencia”, y ambas corrientes
usaban el método tradicional y
“esotérico” de la introspección. La
psicología así concebida había
“fracasado en hacerse un lugar en el
mundo como una ciencia natural
indiscutible”.
El punto de
partida de la nueva psicología de
Watson sería el hecho de que los
organismos, hombres y animales por
igual, se ajustan por sí mismos a su
ambiente; por tanto, la psicología
debería ser el estudio de la
conducta de ajuste y no del
contenido consciente.
Para el
Conductismo la conciencia deja de
ser objeto de investigación,
prescinde de su estudio centrando
como dice Watson su meta en la
predicción y el control de la
conducta. Reduce la explicación de
la conducta a conexiones de
estímulo-respuesta (E-R). Concibe el
pensamiento como un movimiento
muscular y por tanto, es accesible
al método experimental. Rechaza
tajantemente cualquier referencia a
la conciencia y niega
sistemáticamente la existencia de
cualquier concepto mental.
En cuanto al
método experimental utilizando hasta
entonces, la introspección, también
era rechazado. La primera razón de
su rechazo era que empíricamente,
la introspección era simplemente
incapaz de definir cuestiones que
pudiera responder de forma
convincente. Todavía no había
repuesta para la pregunta más básica
de la psicología de la conciencia:
cuántas sensaciones existen y
cuántos atributos poseen. La
segunda razón de Watson para el
rechazo a la introspección era
filosófica: no era como los métodos
de las ciencias naturales, y, por
tanto, no era un método científico.
Para Watson, parecía ser que los
resultados de la psicología
introspeccionista implican un
elemento personal que no se
encuentra en las ciencias naturales:
esta afirmación constituye la base
del conductismo metodológico.
La psicología
introspeccionista era igualmente
irrelevante para la sociedad, al no
ofrecer soluciones a los problemas
que las personas debían encarar en
la vida moderna. De hecho, Watson
manifestó que su sentimiento de que
la psicología mentalista no tenía
campo de aplicación fue lo que le
había hecho sentirse “insatisfecho”
con ella. Por tanto, no es
sorprendente que Watson, de entre
todas las áreas de la psicología de
su tiempo, sólo alabara a la
psicología aplicada: la psicología
educativa, la psicofarmacología, los
tests mentales, la psicopatología,
la psicología legal y la psicología
publicitaria. Estos campos eran “los
más florecientes” porque eran “menos
dependientes de la introspección”.
Watson alabó a estas psicologías
“verdaderamente científicas” porque
“buscan amplias generalizaciones que
conducirán al control de la conducta
humana”, lo cual parece un tema
clave del progresismo y
comportamentalismo venideros.
Watson ofrecía
un nuevo método para la psicología,
y éste fue el condicionamiento,
técnica objetiva y experimental.
Watson estuvo influenciado por el
reflejo condicionado del ruso Pavlov.
Este método no sólo llegó a
convertirse en un procedimiento para
obtener datos sino en un instrumento
mediante el cual se podían explicar
y modificar conductas. Incluso
extendió las ideas del
condicionamiento a la comprensión y
explicación de los trastornos
mentales y la emoción.
Como hemos
visto, Watson iba a la cabeza del
comportamentalismo y si una cantidad
suficiente de psicólogos adoptaban
su definición de la disciplina (la
psicología), el caso es que ésta
dejaría de ser el estudio de la
mente, para pasar a ser el estudio
de la conducta. Como afirma
Matthieu Ricard
(3) en su libro El Monje y el
Filósofo
D “si sólo estudiaba las
manifestaciones externas de los
fenómenos mentales (el conductismo),
dejaría fuera todos los fenómenos
mentales que no se tradujesen en
comportamientos”. Aquí vemos uno
de los puntos débiles de esta
corriente!.
A continuación
trataremos a los
Neoconductistas
que son quienes continuaron la
corriente Conductista iniciada por
J.B.Watson en los años 20, no
obstante, éstos, desarrollaron esta
nueva corriente elaborando las
teorías psicológicas de forma más
comprensiva y sofisticada que las
propuestas por Watson. Entre éstos,
encontramos a los siguientes
psicólogos, Edwin Ray Guthrie
(1886-1959), Edward Chace Tolman
(1886-1959), Clark Leonard Hull
(1884-1952) y Burrhus Frederick
Skinner (1904-1990).
Existe un
elemento común entre todos los
neoconductistas en relación con su
objeto de estudio, éste, es el
aprendizaje. ¿Cómo aprendemos y
cómo se explica nuestra conducta en
base a nuestro aprendizaje? La
respuesta a esta pregunta es la que
la mayor parte de neoconductistas
pretende dar respuesta. En cuanto al
tema de la conciencia y el papel que
juega en esta corriente de
pensamiento se puede decir que es
nula. El neoconductismo se aleja del
mentalismo. La conciencia no forma
parte de sus intereses de estudio ya
que parten del principio de que el
ser humano actúa en base a conductas
aprendidas por ensayo-error y
estimulo respuesta (con algunas
variaciones en esta fórmula como la
que introduce Tolman “E-O(organismo)-R).
No obstante, la Escuela Gestalt
(perteneciente al conjunto de
escuelas de la psicología de la
conciencia) influyó en algunos de
sus autores como en Tolman o Hull,
dando lugar a una teoría de la
conducta molar, global.
En cuanto a la
metodología utilizada para sus
investigaciones destacan el esquema
filosófico basado en el
positivismo lógico en la que el
esquema teórico incluye las
variables dependientes (aspectos
estimulantes tanto internos como
externos) e independientes (procesos
psicológicos que median entre
estímulos y respuestas). También la
utilización de las matemáticas como
medio para el análisis (básicamente
por Hull, consideraba que todo
elemento material es cuantificable y
por lo tanto las relaciones entre
diferentes elementos son expresables
en términos exactos). Es común la
utilización de animales (como ratas)
para realizar sus investigaciones.
La “caja de
Skinner” fue desarrollada por el
propio Skinner que pretendía
desarrollar una tecnología
automática para estudiar y registrar
el comportamiento. Ésta es
considerada como patrimonio
tecnológico de la psicología.
Skinner se distinguió de los
teóricos del aprendizaje de su época
por su énfasis en la idea de control
experimental. Ello suponía eliminar
el control estadístico, los clásicos
diseños de grupos de sujetos en los
que se utilizan los valores medios,
a favor del análisis individual, el
estudio de la conducta de un único
sujeto durante largos períodos de
tiempo. Para Skinner una conducta
quedaba explicada cuando podíamos
controlarla.
Dado que son
numerables (y extensas) las teorías
sobre la conducta desarrolladas por
estos autores, pero que están fuera
del análisis de este trabajo (ya que
no tienen relación con el estudio de
la conciencia) hemos preferido
omitirlas por espacio y relevancia.
No obstante, destacamos el
desarrollo del concepto de mapa
cognitivo por Toldman, el
conjunto de dieciséis postulados
sobre el aprendizaje de Hull y el
descubrimiento de la conducta
operante por Skinner.
El
Psicoanálisis
La
Psicología Profunda
Carl Gustav
Jung (1875-1961) fue un
psiquiatra suizo que quedó
impresionado por las teorías de
Freud. Se hicieron muy amigos, y
Freud creyó que Jung sería el
heredero incuestionable de la
conducción intelectual del
movimiento psicoanalítico. Había
entre ambos una diferencia de edad
de casi veinte años, y Freud empezó
a tratar a Jung casi como a un hijo
adoptivo. Jung se convirtió en 1910
en el primer presidente de la
Asociación Psicoanalítica
Internacional. Más adelante, Jung
empezó a discrepar de Freud sobre
diversos puntos teóricos y realizó
trabajos originales sobre la teoría
de la personalidad, fundando su
propia escuela psicológica.
Sustituyó el concepto de líbido de
la sexualidad freudiana por el de
energía. Además define a las
personas como introvertidas (con una
vida interior muy intensa, que les
gusta estar en soledad) y
extravertidas (personas con
facilidad para conectar con los
demás, que les gusta estar en
compañía). Otro concepto importante
que incluye es el de inconsciente
individual y el colectivo, este
último es heredado, ideas que ya
poseemos a nacer y que está dentro
de nosotros a nivel inconsciente. Es
una psicología innatista.
Paralelamente
a la obra de Freud nace la obra del
francés Pierre Janet
(1859-1947), que no es
psicoanalista. Estudia el
sonambulismo y las personalidades a
las que llama desintegradas, que no
tienen un Yo que las unifique, sino
que hay varios núcleos de
personalidad, en estas personas las
manías se convierten en ideas
obsesivas que no pueden controlar.
Da mucha importancia a los
sentimientos. Dice que lo que
deseamos todos es sentirnos
queridos, para así conseguir un
equilibrio psicoemocional de la
personalidad. Lo que más desintegra
la personalidad y crea mayores
traumas son las crisis sentimentales
o de pareja. Si los demás no nos
aceptan o no nos quieren, tampoco
nos querremos nosotros. Janet da
gran importancia a la inteligencia
emocional y la empatía.
Psicoanálisis
Psicoanálisis, nombre que se da a un
método específico para investigar
los procesos mentales inconscientes
y a un enfoque de la psicoterapia.
El término se refiere también a la
estructuración sistemática de la
teoría psicoanalítica, basada en la
relación entre los procesos mentales
conscientes e inconscientes.
Sigmund
Freud (1856-1939), fundador del
psicoanálisis, nació en Freiberg, de
padres judíos. Se trasladó a vivir a
Viena donde estudió medicina
especializándose en neuropatología,
concretamente en la parálisis
infantil y en los problemas del
lenguaje como la afasia. Por
aquellas épocas los judíos no podían
trabajar en instituciones públicas
como los hospitales, ni tampoco dar
clases en la Universidad, por eso se
situó en una consulta privada.
Su paso a la
psicopatología se produjo cuando
conoció a Jean-Martin Charcot,
médico especializado en enfermedades
nerviosas, que practicaba la
hipnosis para curar a las enfermas
de histeria en el Hospital de
Salpetriere de París. El Gobierno
francés le concedió una beca a Freud
para ir un año a estudiar en París y
fue allí donde pudo observar cómo
unas mujeres paralíticas con un
síndrome histérico, se levantaban
durante las sesiones de hipnosis de
Charcot. Comprueba que hay un nivel
mental que sigue funcionando en el
inconsciente, incluso estando bajo
los efectos de la hipnosis. Junto a
su amigo Joseph Breuer, que
también tenía una consulta en Viena,
es cómo Freud hizo su paso hacia el
Psicoanálisis. Breuer trataba una
paciente, Anna O. que tenía
desmayos, taquicardias y problemas
cutáneos, pero gracias a la hipnosis
estos síntomas se iban reduciendo e
incluso desaparecían. Lo que
producía dichos problemas en la
paciente fueron los abusos sexuales
que sufrió en su infancia por un
familiar. Fue a partir de aquí que
Freud dijo que detrás de cada
problema psicológico existe también
otro problema sexual. Para Freud la
mente tiene tres subsistemas: el
consciente o lo que estamos pensando
(“es la parte del aparato psíquico
mas próxima al mudo exterior. Su
función es esencialmente perceptiva:
registra información procedente del
exterior y del interior, otras
funciones de este subsistema son las
de pensamiento, razonamiento,
control de la movilidad, lenguaje,
etc. La existencia de este
subsistema en contraposición
a los otros dos, implica el
reconocimiento por parte de Freud
que en un momento determinado son
muy pocos los procesos mentales que
son conscientes, y por tanto, que
entre el subsistema consciente y el
preconsciente existe una censura
selectiva”, el preconsciente que
es lo que no hay en el consciente,
pero en cualquier momento puede
estarlo y el inconsciente que se
encuentra oculto y nuestra mente no
permite que aflore, sólo sale a
través de los sueños, de los errores
que cometemos sin querer, de las
asociaciones libres o bajo hipnosis.
Dijo que los procesos psíquicos son
en sí mismo inconscientes y que los
procesos conscientes no son sino
actos aislados o fracciones de la
vida anímica total. Esta afirmación
está relacionada con el segundo
principio donde determinados
impulsos instintivos los clasifica
de impulsos sexuales.
Según Freud la
libido es la fuerza impulsiva que
representa el instinto sexual, la
energía relacionada con todas las
emociones que denominamos con el
término amor. La evolución de la
libido en el hombre pasa por cuatro
fases desde su nacimiento: oral,
sádica, anal y fálica. Otro esquema
mental que describe Freud es a
partir de tres instancias
denominadas Ello, Yo y Super-Yo. De
todas ellas, la parte más profunda
de la psique es el Ello, en el cual
radica todo lo heredado, los
impulsos instintivos y predomina el
"principio del placer". Es
inconsciente en su totalidad. El Yo
es el "principio de realidad", es
consciente y tiene la función de la
comprobación de la realidad, así
como la regulación y control de los
deseos e impulsos provenientes del
Ello. Más adelante, el Yo da lugar
al nacimiento del Super-Yo, que es
el representante interior de la
autoridad y normas de los padres,
así como de la educación recibida y
de la sociedad en general, tiene un
campo inconsciente con algo
consciente.
Teoría psicoanalítica
Las
técnicas del psicoanálisis y gran
parte de la teoría psicoanalítica
basada en su aplicación fueron
desarrolladas por el neurólogo
austriaco Sigmund Freud. Sus
trabajos sobre la estructura y el
funcionamiento de la mente humana
tuvieron un gran alcance, tanto en
el ámbito científico como en el de
la práctica clínica.
El modelo
psicológico que inicia Freud se
centra, en un primer momento, en
los procesos mentales anormales y, a
partir de aquí, encuentra en
cualquier ser humano el amplio
espacio del inconsciente. “Detrás
de el escenario de la consciencia
hay un objeto de estudio propiamente
psicoanalítico: el inconsciente y su
funcionamiento”.
El inconsciente
La primera
de las aportaciones de Freud fue el
descubrimiento de la existencia de
procesos psíquicos inconscientes
ordenados según leyes propias,
distintas a las que gobiernan la
experiencia consciente. En el ámbito
inconsciente, pensamientos y
sentimientos que se daban unidos se
dividen o desplazan fuera de su
contexto original; dos imágenes o
ideas dispares pueden ser reunidas
(condensadas) en una sola; los
pensamientos pueden ser dramatizados
formando imágenes, en vez de
expresarse como conceptos
abstractos, y ciertos objetos pueden
ser sustituidos y representados
simbólicamente por imágenes de
otros, aun cuando el parecido entre
el símbolo y lo simbolizado sea
vago, o explicarse sólo por su
coexistencia en momentos alejados
del presente. Las leyes de la
lógica, básicas en el pensamiento
consciente, dejan de ejercer su
dominio en el inconsciente.
Comprender
cómo funcionan los procesos mentales
inconscientes hizo posible la
comprensión de fenómenos psíquicos
previamente incomprensibles, como
los sueños. A través del análisis de
los procesos inconscientes, Freud
vio que este estado servía para
proteger el sueño (el reposo) del
individuo contra los elementos
perturbadores procedentes de deseos
reprimidos, relacionados con las
primeras experiencias del desarrollo
que afloran en ese momento a la
conciencia. Así, los deseos y
pensamientos moralmente
inaceptables, es decir, el
‘contenido latente’ del sueño, se
transforman en una experiencia
consciente, aunque no inmediatamente
comprensible, a veces absurda,
denominada ‘contenido manifiesto’.
El conocimiento de estos mecanismos
inconscientes permite al analista
invertir el proceso de elaboración
onírica, por el que el contenido
latente se transforma en el
contenido manifiesto, accediendo a
través de la interpretación de los
sueños a su significado subyacente.
Pulsiones
Una
suposición esencial de la teoría
freudiana es que los conflictos
inconscientes involucran deseos y
pulsiones (instintos), originadas en
las primeras etapas del desarrollo.
Al serle desvelados al paciente los
conflictos inconscientes mediante el
psicoanálisis, su mente adulta puede
encontrar soluciones inaccesibles a
la mente inmadura del niño que fue.
Esta descripción de la función que
cumplen las pulsiones básicas en la
vida humana es otra de las
aportaciones cruciales de la teoría
freudiana.
Según su
teoría sobre la sexualidad infantil,
la sexualidad adulta es el resultado
de un complejo proceso de desarrollo
que comienza en la infancia, pasa
por una serie de etapas ligadas a
diferentes funciones y áreas
corporales (oral, anal y genital), y
se corresponde con distintas fases
en la relación del niño con los
adultos, especialmente con sus
padres. En este desarrollo es
esencial el periodo edípico (véase
Complejo de Edipo), momento en el
que el niño por primera vez es capaz
de establecer un vínculo afectivo
con su progenitor del sexo opuesto,
semejante a la relación de un adulto
con su pareja, con lo que el
progenitor del mismo sexo es
considerado un rival. La inmadurez
psíquica del niño condena al fracaso
los deseos infantiles y malogra su
primer paso hacia lo adulto. Además,
la inmadurez intelectual del niño
complica aún más la situación porque
le hace temer sus propias fantasías.
El grado en el que el niño supere
este trauma y en el que estos
vínculos, miedos y fantasías
pervivan de modo inconsciente será
decisivo en su vida posterior,
especialmente en sus relaciones
afectivas.
Los
conflictos que ocurren en las etapas
iniciales del desarrollo no son
menos significativos como influencia
formativa, porque representan los
prototipos iniciales de situaciones
sociales tan básicas como la
dependencia de otros o la relación
con la autoridad. Por ello, en estas
primeras etapas de su desarrollo,
también será básico en la formación
de la personalidad del niño el
comportamiento de los padres. Sin
embargo, el hecho de que el niño
reaccione no sólo ante la realidad
objetiva, sino también ante la
distorsión fantástica de la
realidad, complica
significativamente incluso los
esfuerzos educativos mejor
intencionados.
El ello, el yo y el superyó
El
esfuerzo por clarificar el
desconcertante número de
observaciones interrelacionadas
puestas a la luz por la exploración
psicoanalítica, condujo al
desarrollo de un modelo de
estructura del sistema psíquico.
Tres sistemas funcionales, o
instancias, se distinguen en este
modelo: el ello, el yo y el superyó.
La primera
instancia se refiere a las
tendencias impulsivas (entre ellas,
las sexuales y las agresivas) que
parten del cuerpo y tienen que ver
con el deseo en un sentido primario,
contrarias a los frutos de la
educación y la cultura. Freud llamó
a estas tendencias triebe,
que literalmente significa ‘pulsión’
pero que a menudo se traduce con
impropiedad como ‘instinto’. Estas
pulsiones exigen su inmediata
satisfacción, y son experimentadas
de forma placentera por el
individuo, pero desconocen el
principio de realidad y se atienen
sólo al principio del placer
(egoísta, acrítico e irracional).
Cómo
conseguir en el mundo real las
condiciones de satisfacción de esas
pulsiones básicas es tarea de la
segunda instancia, el yo, que domina
funciones como la percepción, el
pensamiento y el control motor, para
adaptarse a las condiciones
exteriores reales del mundo social y
objetivo. Para desempeñar esta
función adaptativa, de conservación
del individuo, el yo debe ser capaz
de posponer la satisfacción de las
pulsiones del ello que presionan
para su inmediata satisfacción, con
lo que se origina la primera
tensión. Para defenderse de las
pulsiones inaceptables del ello, el
yo desarrolla mecanismos psíquicos
específicos llamados mecanismos de
defensa. Los principales son: la
represión —exclusión de las
pulsiones de la consciencia, para
arrojarlas a lo inconsciente—, la
proyección —proceso de adscribir a
otros los deseos que no se quieren
reconocer en uno mismo— y la
formación reactiva —establecimiento
de un patrón o pauta de conducta
contraria a una fuerte necesidad
inconsciente. Tales mecanismos de
defensa se disparan en cuanto la
ansiedad señala el peligro de que
las pulsiones inaceptables
originales puedan reaparecer en la
conciencia.
Una
pulsión del ello llega a hacerse
inadmisible, no sólo como resultado
de una necesidad temporal de
posponer su satisfacción hasta que
las condiciones de la realidad sean
más favorables, sino, sobre todo,
debido a la prohibición que los
otros (originalmente los padres)
imponen al individuo. El conjunto de
estas demandas y prohibiciones
constituye el contenido principal de
la tercera instancia, el superyó,
cuya función es controlar al yo
según las pautas morales impuestas
por los padres. Si las demandas del
superyó no son atendidas, la persona
se sentirá culpable, culpabilidad
que también se manifiesta como
ansiedad y/o vergüenza.
El superyó,
que según la teoría freudiana se
origina en el esfuerzo de superar el
complejo de Edipo, es parcialmente
inconsciente, debido a que tiene una
fuerza semejante (aunque de signo
opuesto) a la de las pulsiones, y
puede dar lugar a sentimientos de
culpa que no dependan de ninguna
transgresión consciente. El yo,
instancia mediadora entre las
demandas del ello, las exigencias
del superyó y el mundo exterior,
puede no tener el poder suficiente
para reconciliar estas fuerzas en
conflicto. Es más, el yo puede
coartarse en su desarrollo al ser
atrapado en sus primeros conflictos,
denominados fijaciones o complejos,
pudiendo volverse hacia modos de
funcionamiento primarios en el
desarrollo psíquico y hacia modos de
satisfacción infantiles. Este
proceso se conoce como regresión.
Incapaz de funcionar normalmente, el
yo sólo puede mantener su control
limitado y su integridad
desarrollando síntomas neuróticos, a
través de los cuales se expresa la
tensión del aparato psíquico.
Ansiedad
Piedra
angular de la teoría y la práctica
del psicoanálisis moderno es el
concepto de ansiedad, un tipo de
experiencia que implica una reacción
contra ciertas situaciones
peligrosas. Estas situaciones de
peligro, tal como las describe Freud,
son el miedo a ser abandonado, a
perder el objeto amado, el miedo a
la venganza y al castigo, y la
posibilidad de castigo por parte del
superyó. En consecuencia, los
síntomas, los desórdenes de la
personalidad y de los deseos, así
como la propia sublimación de las
pulsiones, representan compromisos,
diferentes formas de adaptación que
el yo intenta desarrollar con mayor
o menor éxito, para reconciliar las
diferentes fuerzas mentales en
conflicto.
Escuelas
psicoanalíticas
Dentro del
Psicoanálisis aparecen distintas
alternativas a la obra de Freud por
parte de sus discípulos.
Carl
Gustav Jung,
uno de los primeros alumnos de Freud,
creó un movimiento que designó él
mismo como psicología analítica.
Como Freud, Jung utilizó el concepto
de libido; sin embargo, rechazó el
carácter exclusivamente sexual de la
libido, y consideró que ésta
constituía una energía de carácter
universal basada en el conjunto de
los instintos y pulsiones creativas
que constituyen la fuerza motivadora
de la conducta humana.
Según Jung,
el inconsciente se compone de dos
partes: el inconsciente personal,
que contiene el resultado de la
experiencia global de un individuo,
y el inconsciente colectivo, reserva
de la experiencia humana. En el
inconsciente colectivo hay una serie
de imágenes esenciales, a las que él
denomina arquetipos, comunes a todos
los individuos de un país o de un
momento histórico concreto. Los
arquetipos se constituyen así en
unidades de conocimiento intuitivo
que sólo existen en el inconsciente
colectivo del individuo y que se
manifiestan en leyendas, obras
artísticas, prejuicios sociales… y,
por supuesto, en los sueños.
Cuando la
mente consciente no contiene
imágenes propias, como durante el
sueño, o cuando la conciencia es
sorprendida (al no estar en
guardia), los arquetipos empiezan a
funcionar. En su origen, eran modos
primitivos de pensamiento que
tendían a personificar los procesos
naturales en términos mitológicos
(como espíritus del bien y del mal,
hadas y dragones). La madre y el
padre también se establecen como
arquetipos básicos.
Otro
concepto importante en la teoría de
Jung es la existencia de dos tipos
básicos y opuestos de personalidad,
actitud mental y función psíquica
dominante: la extraversión y la
introversión. Cuando la libido y el
interés general se vuelven hacia las
personas y los objetos del mundo
exterior, se dice que la persona en
cuestión es extrovertida. Cuando se
da la tendencia contraria, y la
libido y los intereses se centran en
el propio individuo, se habla de
personalidad introvertida. En una
persona completamente normal esas
dos tendencias se alternan, sin que
ninguna de ellas predomine sobre la
otra, pero la libido suele tener
preferencia por una de ellas, por lo
que los dos tipos de personalidad
son fácilmente reconocibles.
Jung
rechazó la distinción freudiana
entre el yo y el superyó, pero
reconoció una parte diferenciada de
la personalidad, con ciertas
similitudes con el superyó, a la que
denominó persona, que consiste en lo
que aparentamos frente a los demás,
en oposición a lo que en realidad
somos. La ‘persona’ es el rol que
los individuos eligen representar en
la vida, la impresión global que
desean transmitir de sí mismos en el
mundo social exterior.
Otro de sus
discípulos fue Alfred Adler
(1870-1937), médico vienés
especializado en oftalmología y
también judío que se incorporó al
psicoanálisis en 1902, pero en 1911
Adler crea su propio sistema
psicoanalítico que se basa en la
importancia de las compensaciones;
cuando algo sobre nosotros nos falla
o no nos satisface, tendemos a
compensarlo, la finalidad es
compensar los complejos que tenemos.
se
diferenció tanto de éste como de
Jung al acentuar la importancia que
en la motivación humana tiene el
sentimiento de inferioridad, que
comienza desde el momento en que el
niño es consciente de la existencia
de otros más capaces de cuidar de sí
mismos y de dominar su entorno.
Desde que aparece el sentimiento de
inferioridad, el niño trata de
superarlo, debido a lo intolerable
que le resulta, ya que puede
ocasionar el descontrol de los
mecanismos compensatorios
organizados por la estructura
psíquica, determinando actitudes
neuróticas egocéntricas,
sobrecompensaciones e, incluso, la
huida del mundo real y sus
problemas.
Adler hizo
hincapié en que los sentimientos de
inferioridad nacen de las que él
consideraba las tres relaciones más
importantes: las que el individuo
mantiene con su trabajo, con los
amigos y con su objeto amado. El
intento de evitar el sentimiento de
inferioridad en estas relaciones
conduce al individuo a adoptar
objetivos vitales poco realistas,
que a menudo se manifiestan como una
voluntad poco razonable de poder y
dominio que conduce a diversos tipos
de comportamiento antisocial, desde
la intimidación y la presunción a la
tiranía política. Adler creía que el
análisis podía fomentar un
sentimiento sano y razonable de
pertenencia a la comunidad, más
constructivo que destructivo
Otro
discípulo de Freud, Otto Rank,
introdujo una nueva teoría de la
neurosis, atribuyendo todas las
perturbaciones neuróticas al trauma
inicial del nacimiento. En sus
últimas investigaciones, describe el
desarrollo individual como una
progresión desde la absoluta
dependencia de la madre y de la
familia a la independencia física,
que va unida a la dependencia
intelectual del entorno social,
llegando finalmente a completarse la
emancipación intelectual y afectiva
del individuo. Rank también daba
gran importancia a la voluntad,
definida como la organización y la
integración positivas de la
personalidad que utiliza de forma
creativa los impulsos instintivos,
al tiempo que los controla e inhibe.
Otras escuelas psicoanalíticas
Las
últimas innovaciones a la teoría
psicoanalítica que merecen mención
son las de los psicoanalistas Erich
Fromm, Karen Horney y Harry Stack
Sullivan. Las teorías de Fromm hacen
especial hincapié en la idea de que
el individuo y la sociedad no son
fuerzas opuestas ni separables, en
que la naturaleza de la sociedad
viene determinada por su pasado
histórico y en que las necesidades y
deseos de las personas están en gran
medida determinados por su contexto
social. Como resultado de este punto
de vista, Fromm creía que el
problema fundamental de la
psicología y del psicoanálisis no
era resolver los conflictos entre
los fijos e inamovibles impulsos
instintivos del individuo y las
exigentes e inamovibles leyes y
normas sociales, sino armonizar y
comprender las relaciones entre
ambos. Fromm también hizo hincapié
en la importancia que tiene para los
individuos desarrollar su capacidad
para utilizar plenamente su
potencial perceptivo, emocional e
intelectual.
Horney
trabajó básicamente en el terreno de
la psicoterapia (en concreto con las
neurosis), estableciendo una
distinción básica entre situación
neurótica y carácter neurótico. La
primera nace de la ansiedad asociada
a un conflicto simple, como la
necesidad de enfrentarse a una
decisión difícil. Aunque pueda
paralizar al individuo
temporalmente, haciéndole imposible
pensar o actuar de forma eficaz,
tales neurosis no están
profundamente enraizadas. Por el
contrario, la personalidad neurótica
posee, debido a su carácter, una
ansiedad y una hostilidad básicas,
fruto de la carencia afectiva
durante la infancia.
Por
último, Sullivan creía que todo el
desarrollo podía describirse
exclusivamente en términos de las
relaciones con los demás. Los
distintos tipos de personalidades,
así como los síntomas neuróticos, se
explican como resultado del combate
contra la ansiedad que nace de las
relaciones con los demás, actuando
como un sistema de seguridad que se
mantiene con el propósito de
mitigarla.
Melanie Klein.
Otra importante escuela de
pensamiento psicoanalítico,
especialmente en Europa y
Latinoamérica, es la conocida como
‘escuela inglesa’, que se basa en
las enseñanzas de esta autora
británica, que provienen básicamente
de sus observaciones en el campo del
psicoanálisis infantil.
Klein
postuló la existencia de complejas
fantasías inconscientes en los
niños, incluso de menos de seis
meses, cuya principal fuente de
ansiedad es la amenaza sobre la
propia existencia por el instinto de
muerte. Dependiendo de cómo se
materialicen las representaciones
concretas de las fuerzas
destructivas en la vida inconsciente
fantaseada por el niño, aparecerían
dos primeras actitudes básicas que
Klein denominó ‘posición paranoide’
y ‘posición depresiva’. En la
paranoide, la defensa del yo se
realiza proyectando los objetos
internos peligrosos hacia algún
elemento exterior que los
represente, elemento que pasará a
considerarse como una amenaza
procedente del mundo exterior. En la
depresiva, el objeto amenazador es
retenido dentro del propio
individuo, con lo que aparecen los
síntomas de la depresión y de la
hipocondría. Aunque hay serias dudas
de que tales complejos infantiles
actúen realmente en la mente del
niño, estas observaciones han tenido
bastante importancia en el
desarrollo de la psiquiatría y la
psicología de las fantasías
inconscientes, delirios paranoides y
teorías vinculadas en general con
las primeras relaciones objetales.
El
psicoanálisis en el ámbito hispano
En España,
la favorable acogida de la obra de
Freud propició la rápida asimilación
de la corriente psicoanalítica a
principios del siglo XX. Tras la
Guerra Civil española, diversos
profesionales tuvieron que exiliarse
a Latinoamérica, éxodo que se vería
compensado a finales de la década de
1970 con la llegada a España de
numerosos psicólogos y
psicoanalistas, que contribuirían a
la consolidación de esta ciencia. En
Latinoamérica, el país en el que el
psicoanálisis ha tenido una mayor
implantación es Argentina, con
figuras de la talla de Arminda
Aberastury, introductora de la
escuela inglesa de psicoanálisis en
su país, y Enrique Pichon-Rivière.
El psicoanálisis ha tenido también
una gran difusión en otros países
como Chile, México y Venezuela.
Destacados psicólogos en el ámbito
hispano son también el español de
origen cubano Emilio Mira y López,
el español Ángel Garma, y los
argentinos Arnaldo Rascovsky y David
Liberman.
A continuación
trataremos la
Psicología
de la Gestalt. Ésta
surgió en Alemania a finales del
siglo XIX y principios del siglo XX,
en los años en que la psicología
científica empezaba a desarrollarse
como disciplina desde el punto de
vista teórico, metodológico e
institucional. Sus principales
representantes trabajaron en el
Instituto de Psicología de la
Universidad de Berlín. Vivió su
época de mayor esplendor en los años
veinte y principios de los treinta,
hasta la llegada al poder del
socialnacionalismo en 1933. Los
nazis expulsaron de Alemania
a sus mejores mentes. Los judíos y
otros muchos hastiados de la
opresión nazi, abandonaron Alemania
en una extraordinaria emigración que
incluía a intelectuales destacados
de todo tipo, desde escritores como
Thomas Mann a físicos como Einstein.
Los psicólogos más importantes
figuraban entre ellos,
particularmente los psicólogos de la
Gestalt, que emigraron a EE.UU.
Existen dos
escuelas básicas, la de Graz y la de
Berlín. Alexius Meinong (1853-1920)
fue quién fundó el laboratorio en la
Universidad de Graz, uno de los
mayores representantes de tal
escuela junto con Christian von
Ehrenfels (1859-1932). Ambos fueron
lo que desarrollaron y publicaron la
noción de “cualidad gestalt”,
un atributo de nuestra experiencia
perceptiva, distinto de sus
restantes atributos sensoriales, que
los estructura y configura en un
todo unificado y significativo.
Ejemplo la melodía. Carl
Strumf, fue el precursor de la
escuela de Berlín. Personajes
importantes son Max Wertheimer
(1880-1943), Wolfgang Köhler y Kurt
Koffka. Esta escuela desarrolló el
experimento llamado “fenómeno phi”
junto con las llamadas “leyes de la
Gestalt”. Por último mencionar a
Kurt Lewin (1890-1947) y Wolfgang
Metzger (1899-1979) también
gestalistas.
¿Qué papel
juega la consciencia para la
Psicología de la Gestalt?
Esta
escuela forma parte junto con la de
Würzburg y
la Estructuralista de las
psicologías de la conciencia. Es por
ello que su objeto de estudio es la
experiencia, los procesos mentales y
los sucesos conscientes. No
obstante, es preciso matizar una
diferencia en cuanto a las otras
escuelas que también siguen esta
meta de estudio. La psicología
científica de finales de siglo XIX y
principios del XX planteaba nuestra
vida mental como algo susceptible de
análisis experimental. Dicho
análisis tendía al elementalismo, es
decir, al reconocimiento de la
existencia de elementos subjetivos
(sensaciones y sentimientos), que
combinados entre sí, de acuerdo con
ciertos principios organizativos,
originaban estados mentales
complejos, y configuraban una
determinada estructura mental.
Esta diferencia
radica en el hecho de que para la
psicología de la Gestalt los
“fenómenos mentales” no son
susceptibles de análisis,
considerando que su naturaleza es
esencialmente unitaria y global.
Como tales, están configurados de
una forma específica, que no es
posible descomponer sin
desvincularla, ya que constituye un
rasgo o aspecto esencial con que se
muestra. La experiencia consciente
es pues “experiencia fenoménica”, y
como tal debe ser considerada
globalmente, en lugar de intentar
articularla o clasificarla de algún
modo.
Esta idea queda
reflejada en su principio teórico
básico: el principio de totalidad,
que da a entender que el fundamento
primario de nuestra experiencia no
lo constituyen los elementos
individuales, si no al revés: cada
parte individual depende de los que
es la Gestalt, y sus cualidades
están determinadas por la estructura
en la que se integran.
La idea o
principio básico de la Gestalt suele
ser condensada en un lema: “El
todo es más que la suma de las
partes, y anterior a ellas”.
¿Y qué es
Gestalt?
Es un vocablo
alemán que carece de traducción
literal al castellano. Puede ser
traducido como “forma”
también como “figura”,
“conformación”, “configuración”,
“esctructura” y otros sinónimos en
la misma línea. La Gestalt sería el
producto de una organización no
casual y dicha organización el
proceso que conduce a ella. Según
Leahey
(B), los gestalistas buscaban
la totalidad y trascendencia
como una salida a la crisis de la
cultura alemana ocurrida tras la
Primera Guerra Mundial. Lucharon
contra todas las filosofías y
ciencias que vieron a las criaturas
y a las culturas como máquinas, como
nada más que una colección de partes
más simples.
¿De qué manera
abordan la conciencia, qué métodos
utilizan? Para los gestálicos, es
factible y viable la investigación
empírica y la experimentación
psicológica siempre y cuando no se
utilicen de forma analítica sin
tener en cuenta los fenómenos
mentales en su conjunto. La
investigación psicológica se apoya
para ello en el llamado análisis
fenómenológico experimental, en el
que el punto de partida son
fenómenos (gestalen), y no elementos
sensoriales aislados. La
contrastación de las hipótesis de
los gestálicos se fundamenta en
experimentos con sujeto único,
considerando que un caso
representativo contiene en sí la
información relevante, lo que
identificamos con la expresión n=1.
Complementariamente, las condiciones
experimentales son diseñadas y
dispuestas con el mayor realismo, de
modo que reproduzcan en la situación
experimental la experiencia habitual
del sujeto en las condiciones reales
de su vida cotidiana. Es lo que se
denomina el experimento biótico.
La
psicología soviética
tiene su origen en razones de índole
política: la revolución bolchevique
de 1917. La revolución rusa derivó,
hacia finales de 1922, en la
constitución de la URRS, y desde
esta fecha de 1922, uno de los
objetivos prioritarios de los
psicólogos fue el hacer coincidir
sus teorías con la filosofía de Karl
Marx. Es en este contexto en el que
adquirieron significado el trabajo
de los psicólogos como Kornilov,
Vigotski, Leontiev, Luria o
Rubisntein.
En la Rusia
prerevolucionaria destacan dos
psicólogos que institucionalizaron
la psicología en Rusia: V.M.
Bechterev (1857-1927) y Chelpanov
(1862-1936). De Bechterev Podríamos
destacar que en sus enseñanzas,
formaba psicólogos materialistas y
objetivistas. Psicólogos para los
que la mente, como quería en
conductismo americano, no era un
problema científico. El que era
importante era explicar causalmente
y de manera objetiva el
comportamiento de los seres vivos,
sin tener en cuenta sus experiencias
conscientes . La
conciencia, en las manos de los
reflexólogos, se diluía entre los
reflejos, elementos básicos de la
conducta a los que se reducía
cualquier fenómeno psicológico.
Chelpanov, por
el contrario, representaba la
tendencia europea mas comprometida
con la psicología idealista e
introspectiva. Para el, “la
conciencia se convertía en una
entidad separada del resto de los
fenómenos del mundo natural”.
En términos
generales podríamos definir la
psicología soviética como la
respuesta marxista al enfrentamiento
entre el reduccionismo materialista
y el espiritualismo idealista.
Para el
marxismo la conciencia representa el
ultimo estadio de la evolución de la
materia. La conciencia no es una
entidad metafísica, sino que tiene
un origen perfectamente natural y
encuentra su razón de ser en el
mismo mundo material. Es la misma
historia de la materia la que nos
informa sobre la procedencia de la
conciencia.
De este modo,
la materia es, al principio, materia
inerte (cosas), después sensible
(animales), y finalmente, consciente
(personas). Y uno de los factores
decisivos en la transformación de la
materia sensible a la consciente es
la condición social del hombre.
De este modo,
en este proceso, la materia acaba
por convertirse en el hombre, en
materia consciente de si misma. Su
origen se sitúa en la sociedad. Y el
trabajo y el lenguaje son los
agentes de su producción.
Para los
psicólogos soviéticos la conciencia
es, en definitiva, el resultado del
encuentro dialéctico entre dos
realidades en si mismas materiales:
los segmentos superiores del sistema
nervioso central (que es materia
altamente evolucionada) y los
procesos sociales.
Dentro de la
Escuela Socio-histórica
destacada la figura de Lev
Sevionovich Vygotsky (1896-1934).
Vigotsky nació el 5 de noviembre en
Bielorusia, se murió de un ataque de
tuberculosis a la edad de 37 años.
Fue un pensador marxista que estaba
convencido que la única manera de
construir una psicología científica
era traduciendo los principios
filosóficos del marxismo al terreno
de la investigación psicológica.
Su máxima
esencial era que los procesos
psicológicos superiores (es decir,
aquellas funciones psicológicas que
distinguen a la especie humana del
resto de los animales), tienen su
origen en la sociedad.
La
psicología soviética se puede
concretar en los siguientes puntos
generales:
Hay una
diferencia cualitativa entre la
mente animal y la humana
(utilización de herramientas y
lenguaje).
Como decíamos
en el inicio de este trabajo, en la
situación de
la psicología a finales del S. XIX,
ésta, se encontraba dividida en dos
posturas, por un lado la que
consideraba que la psicología debía
aceptar su condición de ciencia del
espíritu, y por el otro, la que
concebía al ser humano como un
elemento más de la naturaleza
(naturalismo científico). Hemos
comentado que esta situación de
crisis que se mantuvo durante la
década de los años veinte y los
treinta, dio lugar a que muchos
autores se formasen con un
sentimiento de que la psicología se
encontraba en crisis. Pues bien, uno
de estos autores es Jean Piaget, el
psicólogo más importante europeo,
nacido en Neuchâtel (Suiza) el 9 de
agosto de 1896 y fallecido en
Ginebra el 16 de septiembre de 1980.
La Psicología Genética de Piaget y
la Escuela de Ginebra
germinan y se desarrollan en este
ambiente intelectual y ofrecen una
respuesta integradora a la división
de la psicología. Por un lado,
Piaget, admite que la conciencia es
una realidad específica del hombre
(y que, en diverso grado, también se
encuentra en otros animales), y por
otro, no renuncia al naturalismo
científico propio de la psicología
explicativa.
Jean Piaget no
trabajó sobre el tema de la
conciencia sino que sus
investigaciones le llevaron a
desarrollar una psicología
cognitiva. Piaget había comenzado
con intereses puramente biológicos,
pero acabó practicando una
psicología innovadora. Tres fueron
las principales influencias, según
Leahey
(4), que le alejaron de la
biología. En primer lugar, mantenía
un fuerte interés en las cuestiones
de la epistemología, aunque creía
que las filosofías tradicionales
habían sido demasiado especulativas
y poco científicas. En segundo
lugar, experimentó el psicoanálisis
con uno de los discípulos de Freud y
estudió con el mentor de Jung,
Bleurer, en Zurich. En tercer lugar,
trabajó con el colaborador de Alfred
Binet, Theoplie Simon, administrando
tests de inteligencia a niños. Como
resultado de estos antecedentes
eclécticos, Piaget formuló una
psicología única. Los problemas
tradicionales de la epistemología
Los problemas tradicionales de la
epistemología son importantes: ¿qué
es el conocimiento, y de qué está
hecha la naturaleza humana que nos
permite alcanzar el conocimiento? En
opinión de Piaget, estas cuestiones
deberían admitir una respuesta
científica, fundada en una teoría
adecuada y en la investigación
empírica. En particular, Piaget
sentía que era posible trazar el
crecimiento psicológico del
conocimiento en niños, estudiando
cómo se desarrollan, y cuáles son
sus reacciones a situaciones
intelectuales, como en los test de
inteligencia; todo ello seguido de
una serie de preguntas
confirmatorias como en el
psicoanálisis. Piaget denominó a su
campo de estudio epistemología
genética, el estudio de los orígenes
del conocimiento en el desarrollo de
los niños.
El acercamiento
de Piaget a la epistemología estaba
fuertemente influido por Kant. Los
títulos de varios de sus libros
recogen los nombres de las
categorías tras cendentales de Kant:
The Chíld's Conception of Space (La
concepción del espacio en el niño);
The Cbüd's Conception of Number (La
concepción del número en el niño);
The Cbild's Conception ofTíme (La
concepción del tiempo en el niño).
Además, Piaget realizó una
psicología europea. Al igual que
Wundt, estaba interesado en la mente
humana en general, no en individuos
particulares. También igual que
Wundt, estaba menos interesado en
los aspectos aplicados de su trabajo
que los psicólogos americanos,
aunque, en ocasiones, escribió en
torno a la educación. Denominaba a
la cuestión en torno a si la
formación pudiese acelerar el curso
del crecimiento cognitivo «La
cuestión americana», ya que no se
había planteado en Europa. Fieles a
su estilo pragmático, lo que querían
saber los estadounidenses era cómo
adquirir conocimiento de forma más
rápida y eficiente.
Piaget comenzó
sus estudios en la década de 1920,
pero tras un pequeño periodo de
interés, su trabajo fue ampliamente
ignorado en EE.UU. Hasta los años
60, no se redescubrieron sus
trabajos. Desde 1930 a 1960, el
pensamiento piagetiano estaba
claramente fuera del conductismo
americano y, consecuentemente, sus
trabajos fueron escasamente leídos y
no se tradujeron. Tras 1960, al irse
los jóvenes psicólogos desencantando
con el conductismo, la obra de
Piaget comienza a ser leída,
traducida e investigada por
estudiosos del desarrollo cognitivo.
La
Psicología humanista es,
además de una corriente de la
Psicología y de la Psicoterapia, una
filosofía de la vida que sitúa al
hombre, la humanidad, la naturaleza
y el universo como un TODO armónico,
coherente y perfecto.
La diferencia
claramente con otras escuelas o
corrientes como el Psicoanálisis o
el conductismo podemos resumirla en
los siguientes puntos:
- Por su
visión integradora de las distintas
áreas (intelectual, emocional,
corporal y espiritual) en clara
oposición a la visión dicotómica
(separadora) mente-cuerpo de otras
disciplinas. La Psicología humanista
concibe a la persona como una
totalidad en la que se
interrelaciones factores físicos,
emocionales, ideológicos o
espirituales formando el ser real,
no una suma de partes. La psicología
humanista no disecciona, no separa
aspectos de la persona, señalándolos
como la causa de la enfermedad. La
psicología humanista ve un ser
completo y tiene en cuenta cada
aspecto y su influencia en el resto.
- Por la
consideración del hombre como dotado
de TODAS las potencialidades
necesarias para su completo
desarrollo, frente a otras
consideraciones teóricas que
presentan al hombre como un ente
incompleto, víctima de sus instintos
y/o inexorablemente determinado por
su biogenética. En este aspecto la
psicología humanista resulta
revolucionaria ya que deja una
puerta abierta a nuestra sanación.
Considera que todos somos capaces de
cambio y de curación. Y esa misma
actitud positiva facilita el proceso
de sanación.
- Por la
visión del síntoma y de la
enfermedad como la manifestación
externa de un conflicto interno
(potencialidades no desarrolladas).
A diferencia de otras posiciones de
la psicoterapia, el trabajo con el
síntoma no es eliminarlo sino
escucharlo para comprender su
significado y mensaje mas profundo.
El síntoma es una ayuda, una señal
que nos está hablando de cual es el
problema, expresa aquello que no
somos capaces de expresar
conscientemente. No se trata de
intentar acallar ese mensaje, sino
de descifrar su mensaje que nos
conduce a la verdadera enfermedad,
al autentico bloqueo, que puede ser
emocional. El síntoma es la voz del
cuerpo, la alarma que nos indica que
algo no esta en orden.
- Por su
negativa a categorizar personas
enfermas o personas sanas. En una
consideración humanista de la
psicoterapia todos estamos
necesitados en una y otra medida de
encontrar la identidad perdida. (del
miedo al amor). La psicoterapia
humanista no trata con locos o
enfermos mentales, todas las
personas sufren una u otra vez
crisis de crecimiento, situaciones
de emergencia espiritual,
situaciones de choque que
desestabilizan nuestro equilibrio y
que requieren ser abordadas para
alcanzar una vida mas feliz. Todos
andamos en la búsqueda, nadie es mas
sano que otros.
- Por la
posición del terapeuta que lejos de
ser el hombre/mujer sano que cura al
enfermo es también un buscador que
habiendo recorrido el camino ( y
estando en ello) conoce y ofrece las
herramientas necesarias en el
momento que considera más oportuno.
En este sentido la psicología
humanista, ya desde Carl Rogers, uno
de sus fundadores rompió con la
distancia entre paciente y
terapeuta. El terapeuta es una
persona que esta a tu mismo nivel y
te mira de frente, que llora contigo
y que te toca y se ríe de ti y
contigo. No es el psicoanalista que
sientes respirar a tus espaldas. En
psicología humanista el terapeuta no
cesa de aprender del paciente. Uno
enseña lo que necesita aprender.
La rama
de la psicología que se ocupa de los
procesos a través de los cuales el
individuo obtiene conocimiento del
mundo y toma conciencia de su
entorno, así como de sus resultados,
es la
Psicología Cognitiva.
El origen de ésta, está
estrechamente ligado a demandas
planteadas por ciertos problemas
aplicados (el comportamiento de las
personas en tareas de vigilancia, de
comunicación, etc). La psicología
cognitiva moderna se ha formado bajo
la influencia de disciplinas afines,
como el tratamiento de la
información, la inteligencia
artificial y la ciencia del
lenguaje.
Podríamos
definirla, en palabras de Riviere:
“es la que pretende ser una ciencia
objetiva de la mente, considerada
como un sistema de conocimiento”.
Considerando la mente como un
sistema de conocimiento, que maneja
y transforma la información
contenida en símbolos o
representaciones mentales.
Tratamiento
de la información
En las décadas
de 1950 y 1960 se desarrollaron
numerosas teorías sobre el
tratamiento de la información, como,
por ejemplo, la cibernética y la
teoría de la información. Con el uso
creciente en el mundo laboral de
máquinas para el tratamiento de la
información surgió también el
estudio de la ergonomía de estas
máquinas. El profesor de la
Universidad de Cambridge (EEUU)
Donald Broadbent defendió en sus
conferencias y publicaciones la
unión de la ergonomía y la teoría de
la información desde el punto de
vista psicológico, sentando las
bases de la investigación de los
procesos humanos del conocimiento
como proceso del tratamiento de la
información.
Inteligencia artificial
En la misma
época surgieron proyectos de
investigación para desarrollar la
inteligencia artificial con la ayuda
de programas informáticos. Herbert
Simon y Allen Newell, de la
Universidad de Carnegie-Mellon (EEUU),
fueron los primeros en aplicar estas
teorías para representar el
pensamiento humano. Esto dio lugar a
un intenso intercambio de
información entre los científicos
implicados en el estudio de la
inteligencia artificial y humana.
Ciencias
del lenguaje
También en esa
época, el lingüista estadounidense
Noam Chomsky, del Massachussetts
Institute for Technology (MIT),
presentó sus investigaciones sobre
la estructura gramatical del
lenguaje. Afirmó que el hombre tiene
que disponer de una capacidad innata
para el análisis y la aplicación de
lenguajes para poder aprenderlos.
Estos trabajos, pioneros en su
campo, dieron lugar a la creación de
una nueva área de investigación: la
psicolingüística o psicología del
lenguaje.
El concepto de
psicología cognitiva en la
investigación psicológica fue
utilizado por primera vez por Ulric
Neisse en su libro Psicología
cognitiva (1967). Más tarde, en
1976, se publicó Ciencia
cognitiva, primera revista
científica que se convirtió en
portavoz de esta nueva corriente de
investigación.
A lo largo de
la evolución de la psicología
cognitiva, la investigación
científica de los procesos
cognitivos superiores fue cada vez
más importante, de forma que
actualmente la psicología de la
memoria, del lenguaje y del
pensamiento forman la base de la
psicología cognitiva. Otras áreas
fundamentales de investigación son
la simulación con programas
informáticos de los procesos
cognitivos, la neuropsicología y la
adquisición de conocimientos
expertos y de resolución de
problemas. La psicología cognitiva,
la lingüística (informática), la
investigación de la inteligencia
artificial, la neuropsicología y la
filosofía forman hoy el conjunto
interdisciplinar de las ciencias
cognitivas.
4. Resumen y
opinión personal
A modo de
opinión personal y breve resumen, es
palpable una evolución del objeto de
estudio de la psicología en general
a raíz (consecuencia) de los
acontecimientos sociales mundiales.
Vemos que en un inicio, en Alemania,
la psicología de Wundt y sus
discípulos desarrollaron la llamada
Psicología de la conciencia.
Investigaron en lo más profundo del
ser humano, ¿cómo puede algo
material ser consciente de si mismo?
¿cómo surge la conciencia? ¿cómo
funciona y está estructurada? No
obstante, por las características
intrínsecas de la sociedad alemana,
el funcionamiento de las
universidades, el tema en sí, que es
de gran complejidad y está
inextricablemente ligado a la
filosofía (disciplina no considerada
una ciencia como la física o
biología), y el gran crecimiento
económico, social y científico de
Estados Unidos (su gran influencia
en el resto de occidente) desviaron
el tema de investigación de la
psicología hacía caminos más
prácticos (como es la sociedad
estadounidense: el Conductismo).
Muchos
psicólogos pusieron todo su energía
y empeño en conseguir que la
psicología fuese considerada una
ciencia en toda regla. Parece que es
casi (en opinión personal) más
importante que la psicología sea una
ciencia que no que consiga resolver
los misterios de la mente, del
funcionamiento del cerebro y la
razón de la existencia de la
consciencia. Uno tiene la sensación
de que era casi más importante
conseguir establecer a la psicología
como una ciencia que no realmente
ser lo que su nombre, Psicología,
quiere decir, “ciencia de la mente”.
Para los conductistas,
neo-conductistas, por ejemplo,
parecía que la psicología era la
“ciencia de la conducta”. Así lo
dice Leahey
(B) “Watson iba a la cabeza
del comportamentalismo y si una
cantidad suficiente de psicólogos
adoptaban su definición de la
disciplina, el caso es que ésta
dejaría de ser el estudio de la
mente, para pasar a ser el estudio
de la conducta”.
Por otro
lado, ambas Guerras Mundiales fueron
los detonantes del cambio de
dirección de la psicología!. La
necesidad social de psicólogos para
tratar a los soldados traumatizados,
a las familias, etc. llevó a la
psicología a desarrollarse en el
sentido práctico y social. El tema
de la conciencia era algo interno al
ser humano, algo oscuro, difícil de
resolver y nada útil su
investigación. Con la llegada de los
ordenadores, la inteligencia
artificial y el gran desarrollo
tecnológico tuvo lugar la Psicología
Cognitiva que vuelve en parte al
estudio de la mente, ¿cómo procesa
ésta la información?
Para
finalizar este breve resumen habría
que citar, en relación al estudio de
la conciencia, que hoy en día este
tema parece que vuelve a surgir. Lo
vemos por ejemplo en el caso de Dr.
Michael Schlichting
(5) cofundador de
del
Colegio Europeo para el Estudio de
la Conciencia. También en
David J. Chalmers
(1) quién dirige el Center for
Consciousness Studies de la
Universidad de Arizona. Seguro que
existen más centros para el estudio
de este fenómeno tan complejo y
sorprendente.
Por otro lado
los neurocientíficos creen que el
problema de explicar la conciencia
puede resolverse identificando
correlaciones neuronales de
conciencia en el cerebro. Una de las
principales teorías mantiene que
esto se puede conseguir a través de
localizar circuitos de neuronas
asociados con aspectos de la
conciencia, y determinando de qué
modo están interconectados con los
otros circuitos. Este modelo supone
que la conciencia emerge de la vasta
interrelación de innumerables redes
de células neuronales. No obstante,
los neurocientíficos reconocen que
en la actualidad todavía nadie sabe
cómo una compleja reunión de
neuronas puede ser consciente de sí
misma. Algunos críticos observan que
la investigación neurocientífica
implica un reduccionismo: la visión
de que los acontecimientos mentales
se pueden reducir a la fisiología.
Existe un sano y activo debate en la
ciencia contemporánea respecto al
“difícil problema” de la conciencia,
eso que parece escapar de las
explicaciones en términos de
procesos fisiológicos. Todavía no se
ha llegado a una solución
consensuada.
(C).
A lo largo de
este trabajo y de la asignatura de
Historia de la Psicología siempre
hemos estado focalizados en la
psicología desarrollada en
occidente. También sería interesante
investigar o tratar (en algún
capítulo de la asignatura) sobre la
psicología en oriente. Una de las
corrientes de pensamiento,
filosofías o religión (el debate
sigue abierto sobre cada una de
estas características sobre el
Budismo). El Budismo es una religión
o filosofía caracterizada por ser
muy psicológica y racional. En este
libro “El arte de la felicidad”
(F) se recogen las
conversaciones entre el Dalai Lama y
Howard C. Cutler (un psicólogo de
Nueva York) sobre la forma que tiene
de afrontar los problemas de la
psique humana la psicología de
occidente y la del Budismo. Para
terminar, sería interesante ver cómo
trata el Budismo el tema de la
conciencia:
“Por el
contrario, uno de los modelos
budistas tibetanos propone ocho
variedades de conciencia: la
conciencia universal básica (Kun shi),
el pensamiento (sems) y los seis
sentidos. La dualidad básica de la
subjetividad, la percepción del Yo
separado de los objetos de la
conciencia, surge al nivel universal
básico. Sems es cognición, el núcleo
de los pensamientos discursivos. En
los “seis sentidos”, la cognición
actúa para coordinar y sintetizar
los otros cinco sentidos de la
conciencia.
En el Budismo,
la meditación se emplea para
estabilizar y examinar la mente en
detalle, para en último termino
llegar a reconocer sus aspectos
sutiles más allá de la percepción de
los sentidos y el pensamiento. La
creencia occidental de que la
conciencia es una función que emerge
de la actividad cerebral es una
postura reduccionista y materialista
desde la perspectiva budista. El
budismo afirma que aunque se asocien
muchas formas de conciencia al
cerebro y a la percepción sensorial,
algunos elementos sutiles de la
misma no están limitados a la
actividad cerebral. Una “conciencia
intrínseca” está más allá de la
conciencia ordinaria; la “naturaleza
búdica” de todos los seres no
depende del cuerpo o del cerebro.
(C)
Para
terminar este trabajo, sería también
interesante incorporar en él, de
forma breve, parte de la cosecha
personal sobre las diferencias entre
conciencia y consciencia:
La conciencia
es una capacidad (o fenómeno) que
permite que podamos darnos cuenta
(prestando atención) de lo que
sucede tanto a nuestro alrededor
como en nuestro interior; por lo
tanto, no somos conscientes sino que
nos hacernos conscientes. Pero nos
somos conscientes por el hecho de
que existe la conciencia, sino que
hay una serie de herramientas o
capacidades inextricablemente unidas
a esta capacidad (como el lenguaje),
que permiten ir tomando conciencia y
por ende ser más conscientes. No
obstante, ser consciente también
supone un “peso” cuando aquello de
lo que somos conscientes no nos
gusta, nos abruma o agobia. No por
otro motivo necesitamos de vez en
cuando prescindir de la consciencia.
Contamos con las drogas
estupefacientes, con el alcohol que
relaja la consciencia y permite que
afloren impulsos inconscientes para
ello.
¿Qué papel
juega la memoria en la conciencia?
Es posible que si no tuviésemos
memoria no nos acordaríamos de
nosotros mismos. No podríamos ser
conscientes. Llevándolo un poco más
lejos, quizás el tiempo tampoco
existiría. ¿Está la percepción del
tiempo ligada a la conciencia?
¿Es la
conciencia otro sentido? ¿Cómo sé yo
dónde está mi pie si no lo veo? Soy
conciente de dónde está mi pie ahora
mismo aunque no lo vea. Podríamos
hacer una división del término
conciencia: el percatarse de lo que
sucede dentro y fuera:
endoconciencia y exoconciencia.
También
podríamos llamar a la
auto-conciencia MISMIDAD o MÍ MISMO.
Sería intersante retomar por ejemplo
una vieja expresión sinonímica: EL
FUERO INTERNO, lo que sé en "mi
fuero interno".
A este
respecto, tengo por claro que mi
cuerpo y hasta mi yo (representación
del mí mismo) se distinguen del mí
mismo. Yo puedo mentir, mientras que
mí mismo sabe que yo miento. La
independencia de estas dos
instancias puede ser sobresaliente
en un buen actor, o en un buen
estafador o un buen mentiroso
("buen" ahí significa "eficaz").
¿Podemos
ser conscientes de nuestra
consciencia? Podríamos reservar el
término consciencia precisamente
para una meta-conciencia, para una
conciencia de segundo orden.
Notas:
Nota 1.
David J. Chalmers
es licenciado en Ciencias,
Matemáticas y Filosofía. Es profesor
de la Universidad de Arizona. Parece
que este joven científico y
filósofo, director del Center for
Consciousness Studies de la
Universidad de Arizona está causando
mucho revuelo no sólo en el mundo de
la filosofía sino entre los
neurocientíficos. "Antes de cumplir
los 35 ya publicó artículos de
divulgación en ‘Scientific American’
y tiene un libro muy controvertido,
‘La
mente consciente’ (Gedisa)". El
estudio por parte de la ciencia de
temas que parecían reservados a la
filosofía se extiende y empieza a
poner en duda el materialismo
científico. Chalmers, que parece una
criatura escapada de una película de
Tim Burton, es uno de esos nuevos
humanistas que mezclan disciplinas,
y ha creado una sociedad para el
estudio científico de la conciencia.
Fuente: La Vanguardia,
17/07/2001.
Volver
Nota 2.
Habría que matizar que fue Platón
quién abrió el debate entre
el dualismo (dos sustancias) y el
monismo (una sustancia)
distinguiendo en el ser humano estas
dos entidades: parte somática
(cuerpo) y parte psíquica (mente).
Más tarde, Descartes, profundizará
más en ello influenciado así
intensamente a la psicología.
Volver
Nota 3.
Matthieu Ricard, Pag 9 del
libro El monje y el filósofo. “Nació
en 1946, realizó, después de
terminar su secundaria en el Liceo
Janson-de-Sailly, brillantes
estudios científicos en el campo de
la biología molecular que lo
llevaron hasta el doctorado de
Estado en 1972. El presidente de su
tribunal de tesis fue Francois
Jacob, el premio Nobel de Biología,
bajo cuya dirección inició sus
investigaciones y trabajó durante
varios años en el Instituto Pasteur.
Después de lo cual decidió abandonar
la investigación científica e
instalarse en Asia para seguir las
enseñanzas de unos rimponchés
budistas tibetanos. Un cambio total
en su existencia que lo llevaría a
convertirse en monje budista”.
Volver
Nota 4.
Según los apuntes de la asignatura
fueron cinco las influencias. 1.
Jesucristo, su vida le ha
servido como patrón de
comportamiento notablemente
influyente. Piaget seguía la
religión cristiana protestante. 2.
Bergson, filósofo vitalista.
3. Freud, para Piaget sería
fundamental su concepción del
desarrollo por etapas. 4.
Brunschvicg y 5. El
funcionalismo psicológico.
Volver
Nota 5.
Información extraída del
periódico La Vanguardia, La Contra,
día 10/07/2001. Tiene
44 años y
nació en Hannover (Alemania). Es
médico, doctor en Psiquiatría y
antropólogo, y trabaja en el
Hospital Psiquiátrico de Göttingen.
Es cofundador del Colegio Europeo
para el Estudio de la Conciencia.
Se ha especializado en terapia psicolítica, con uso de drogas, y en el
estudio de los estados modificados
de conciencia. “Siendo
médico, Schlichting decidió que
sería psiquiatra tras una
experiencia en México con hongos
alucinógenos de la que salió
reconciliado con las llagas de su
alma. Ha estado en Barcelona dando
un curso -junto a Josep M. Fericgla-
sobre "Estados modificados de
conciencia y psicoterapia", que es
hoy lo suyo. Charlamos de cosas tan
escurridizas como conciencia,
realidad, locura, amor... Le pido un
consejo para mi conciencia: "Lo sano
es saber conducirla de modo
flexible: ser capaz de estrecharla
para concentrarte en un trabajo, y
ser también capaz de expanderla para
comprender la realidad y tu sitio en
ella". Es un científico que
reivindica el amor y que siente que
"alrededor nuestro hay algo grande y
acogedor, algo que todos podemos
sentir".
Volver
4.
Bibliografía:
A)
La mente consciente. En busca de
una teoría fundamental.
David J.
Chalmers. Ed: Gedisa Septiembre
1999.
B)
Historia de la Psicología.
Principales corrientes en el
pensamiento psicológico.
Thomas Hardy
Leahey.
Ed. Prentice Hall.
C)
La Salud Emocional. (Este libro es
muy interesante!) Conversaciones
con el Dalai Lama sobre la salud,
las emociones y la mente.
Interlocutores:
Daniel Goleman, Lee Yearley, Daniel
Brown, Jon Kabat-Zinn, Francisco
Vaerla, Richard Davidson, Cliff
Saron y Sharon Salzberg. Ed. Kairós.
Octubre 1997.
D)
El Monje y el Filósofo. ¿Es
el budismo una respuesta a las
inquietudes del hombre de hoy?
Jean-Francois
Revel y Matthieu Ricard. Ediciones
Urano.
E) La
Psicologia Moderna. J .M. Gondra.
Bilbao:DDB. 1982.
F)
El arte de la felicidad.
Un nuevo
mensaje para nuestra vida cotidiana.
Dalai Lama. Ediciones: Mondadori.
Webgrafies:
Web:
http://www.psicoactiva.com
Web:
http://www.Encyclopedia.com
Web:
http://platea.pntic.mec.es/~macruz/mente/descartes/indice.html
Web:
http://www.mugu.com/galton/
Web:
http://www.areabase.com/historia_psicologia.htm
Web:
http://www.lafacu.com
Subir al inicio.