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El punto de partida de este
debate de las diferentes concepciones de la
mente, viene, a mi entender, de dos factores,
por un lado, de hacerse la siguiente pregunta:
¿cuáles son las fuentes del conocimiento
verdadero?, y por el otro, de la revolución
generada por la llegada de la física newtoniana
(mecánica) en el siglo XVII, la cual imprimiría
un nuevo paradigma (dejando de lado la física
aristotélica) en cuanto al estudio de la
naturaleza y la realidad. Este nuevo paradigma
derivaría en el método cientificoexperimental
como base epistemológica. Todas las disciplinas
que se ajustasen a esta epistemología serían
consideradas en calidad de ciencias, de lo
contrario, de pseudociencias, título menos
reconocido y valorado por la comunidad.
En cuanto a la primera pregunta,
sería la razón el mecanismo percibido que
permitiría el acceso al conocimiento verdadero,
por ser claro, sin interferencias de los
sentidos, y para poder ajustarse al nuevo
paradigma de la física newtoniana, sinónimo de
ciencia, y ciencia, de verdadero. No obstante,
la mente, con la razón como mecanismo de
análisis, sería concebida de distintas maneras
(ej. resultado o no del organismo), dando lugar
a diferentes corrientes de pensamiento. Por
tanto, podemos decir que es desde el paradigma
newtoniano y la razón (la mente) que se teje el
entramado de discusiones y corrientes
filosóficas.
Sin duda el estudio de la mente y
sus facultades se remonta mucho en el tiempo,
pudiendo hablar del Antiguo Egipto (desde 4.000
o 5.000 años a. J. C., de los principios de la
Filosofía Hermética), de la Filosofía Budista,
en esencia un tratado del sufrimiento y del
funcionamiento de la psique (desde 500 años a.
J.C.), y probablemente también de la medicina
china así como la ciencia del yoga, como
conocimientos milenarios que contemplan a la
psique como base de nuestra actividad, y por
tanto, objetivo de estudio. No obstante, en
Occidente, el estudio de la psique bajo el
paradigma científico no se inició
experimentalmente hasta Wilhelm Wundt en 1879,
habiendo sido René Descartes a quién se le
atribuye el inicio de la psicología moderna en
el S. XVII. Fue este mismo autor quién
distinguiría entre res extensa (cuerpo) y
res cogito (mente o alma), distinción que
daría pie al gran debate, de si la mente forma
parte del organismo o es independiente a éste.
De aquí surgiría la corriente filosófica
denominada Mentalismo, que sostendría que
la mente nunca podrá ser reducida a leyes
orgánicas o materiales, por tanto, que no es una
función o capacidad orgánica, a diferencia del
otro movimiento denominado materialismo,
que la concibe a la inversa.
Es interesante contemplar como de
las corrientes y autores elegidos para realizar
este texto comparado, existe una evolución en la
consideración de la mente como algo
independiente del organismo o resultado de éste.
Por tanto, una evolución en el tiempo y en
consecuencia en el pensamiento del hombre,
posiblemente influido por el paradigma
científico. Hemos pasado del mentalismo más
extremo (con Descartes), a un materialismo
exacerbado (con la visión
cognitiva-computacional). René Descartes sostuvo
que la res cogita era algo que no se
podía medir, ni someter a experimentación por su
naturaleza de libertad, racional y de
autoconciencia, a diferencia de la res
extensa, la cuál estaba regida por las leyes
de la mecánica y la naturaleza. Para Descartes,
el método fundamental de conocimiento de la
realidad se sustentaba en la razón. Por tanto,
la mente era algo inmaterial, “órgano”
fundamental de conocimiento de la realidad.
Por otro lado, tenemos a John
Locke, representante fundamental de la corriente
inglesa denominada Empirismo, que como su
nombre indica, la fuente del conocimiento de la
mente tenía origen en los sentidos, en la
experiencia, en la empiria, y la mente
era concebida como una tabula rasa en la
que se inscribían todos los conocimientos desde
el nacimiento, a través del principio de
asociación, mecanismo base de las ideas
complejas. Por tanto, esta corriente seguía
siendo mentalista, ya que asumía la distinción
cartesiana entre res cogitans y res
extensa. Ambas corrientes, si bien
contemplan el origen del conocimiento en fuentes
distintas, conciben a la mente y al cuerpo de la
misma manera.
Es interesante observar como en
el otro extremo tenemos a la psicología
cognitiva y computacional, que concibe a la
mente como el resultado de la actividad orgánica
y en concreto de las conexiones neuronales (conexionismo),
y la asemeja con una computadora que procesa la
información que recibe por los sentidos la cual
manipula a través de signos (Alan Newell y H.A.
Simon); el organismo siente, percibe y piensa y
desarrolla un proceso que en su conjunto integra
la visión de Descartes y la de Locke, ya que la
experiencia y la razón constituyen las dos
fuentes de conocimiento. También es interesante
tener en cuenta, que esta perspectiva concibe a
la mente con el término software (que
podría asemejarse con el mundo de las ideas de
Platón, con la res cogita de Descartes),
y al cuerpo (las bases neuronales) con el
término hardware (que podría ser la
res extensa de Descartes), sin embargo, la
relación que se establece entre el software y el
hardware es totalmente materialista (disolviendo
así la división de Descartes), ya que el
software deviene de la actividad del hardware, a
diferencia de la res cogitans y
res extensa.
En el transcurso de esta
evolución del pensamiento hacia el materialismo,
tenemos a Wilhelm Wundt, que como hemos dicho
anteriormente, fue quién inició la psicología
experimental en 1879 tras utilizar la
metodología científica para intentar medir a la
mente. Wundt redujo la mente a la actividad
sensorial, al postular que la mente sólo operaba
con elementos sensoriales. Wundt estuvo
influenciado básicamente por el empirismo
inglés, y por su formación como fisiólogo, lo
cual le llevó a una visión que fue considerada
muy reduccionista al no tener en cuenta la
posibilidad de que hubiesen procesos mentales
que no operasen con elementos sensoriales. De
esta manera, le fue imposible estudiar otros
procesos de una manera científica. No obstante,
Wundt seguía considerado igualmente a la mente y
al cuerpo como dos entidades separadas, y por
tanto, siguió sin disolver el dualismo de
Descartes, quedándose así en el mentalismo, pero
acercándose cada vez más al materialismo.
No fue hasta la llegada de las
investigaciones de Charles Darwin y Herbert
Spencer que introdujeron al hombre en el reino
de la naturaleza, y fundamentando la psicología
en la biología evolucionista. De aquí afirmaron
que la conciencia aparecía como resultado de una
evolución del sistema nervioso que tuvo lugar en
los primates. Por tanto, se asemejaba a la mente
como una capacidad o rasgo de la especie humana
seleccionada por la naturaleza que le permitía
adaptarse a su medio. En consecuencia, la mente
fue ligada al estudio del cuerpo, visión que
permitía ajustarse al método
cientificoexperimental de las ciencias
naturales, y por tanto, al científico. A partir
de esta visión materialista, derivaron la
psicología evolucionista, así como la psicología
cognitiva y computacional, al considerar la
mente como resultado de la actividad
neurobiológica del individuo.
Por último, influenciada por los
trabajos de Darwin (evolución de las especies) y
del psicólogo ruso Pavlov (condicionamiento
clásico), surgió el conductismo, corriente
psicológica que nació alrededor de 1920 de la
mano de
John Broadus Watson. Esta
corriente rechazaba tajantemente cualquier
referencia a la conciencia o a estados mentales
en la descripción científica de la conducta, así
como la utilización de la introspección como
método de experiencia científica acerca de la
conducta (método que defendían Descartes y Wundt).
Watson concebía a la mente como una función del
organismo, y por tanto, estaba subordinada a las
leyes de la naturaleza, y entendía la conducta
como la consecuencia de un aprendizaje el cual
se basaba en la fórmula de E (estímulo) – R
(respuesta). Por tanto, vemos como también esta
corriente no forma parte ya de la visión
mentalista, y se inscribe totalmente en el
materialismo.
En resumen, existe una evolución
que se “inicia” en Descartes, como máximo
representante del mentalismo, pasando por el
empirismo ingles de John Locke, y empezando a
materializarse en la psicología experimental de
Wundt, quién a través de su metodología asentará
las bases para una psicología
científicoexperimental que seguirá el paradigma
newtoniano. A partir de aquí los trabajos de
Darwin y Spencer, llevarán a concebir a la
actividad cognitiva como un proceso de
manipulación de información (signos), la
psicología cognitiva o computacional, que
disolverán el dualismo de Descartes totalmente,
integrando mente y cuerpo en un mismo organismo.
No obstante, en opinión
personal, una nueva psicología está por
nacer fruto del nuevo paradigma cuántico, que
revolucionará la comprensión de la mente y su
potencial, permitiéndonos comprender y ahondar
en cuestiones que hasta ahora, por su gran
complejidad y asombro para nosotros, han sido
relegadas de su estudio. Seguramente, igual que
actualmente hemos integrado la visión de
Descartes y de Locke sobre el origen del
conocimiento (en los procesos cognitivos), en un
futuro no muy lejano integraremos más fuentes,
como origen del conocimiento verdadero,
ampliando así las respuestas a la pregunta:
¿cuáles son las fuentes del conocimiento
verdadero?.
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