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Cada
año se diagnostican 3.500 nuevos pacientes de
cáncer en Cataluña. "¿Qué he hecho yo para
merecer esto?", suelen preguntarse todos. Y Eva
Juan les ayuda a vivir con ´esto´. Los
hospitales medican el cuerpo químicamente, y
sólo ahora empiezan a acudir a psicólogos
especializados: Eva es de los pioneros, y se
felicita de que al fin la medicina valore la
relevancia del psiquismo en la curación del
cáncer. Eva Juan se metió en esto tras padecer,
de joven, la muerte por cáncer de su mejor amiga
y ver el trauma psicológico que ello provocó en
el entorno de la chica. "Poco a poco entendí que
estar vivo es lo raro, que morir es natural y
que la enfermedad es una señal de la vida". En
"Cáncer de mama" (Mina), libro de María Teresa
Pous, Eva aporta su experiencia en estos casos.
-¿Qué
es la psicooncología?
-Una disciplina de la psicología que ayuda al
enfermo de cáncer a afrontar su enfermedad, a
darle un sentido...
-¿Es un consuelo?
-Más: es una ayuda para que sepa adoptar una
actitud activa, tomar el control de su nueva
vida y vivirla de modo enriquecedor.
-¿Nueva vida?
-¡Saber que tienes un cáncer te cambia la vida!
Tras el shock de saberlo, no se trata de dejar
de vivir, sino de vivir esa nueva vida.
-Ya,
pero lo que quiere el enfermo es curarse de su
cáncer...
-Pues justamente una actitud activa del enfermo,
positiva, consciente, ¡contribuirá muchísimo a
su recuperación! Si colaboras en tu curación, si
la visualizas..., ¡la acercas! Hay evidencias
científicas al respecto.
-¿La mera actitud psicológica es sanadora?
-Mujeres con cáncer de mama avanzado, terminal,
se sometieron en 1991 a un estudio, conocido hoy
como Fawzy and Fawzy: divididas en dos grupos,
uno ejercitó técnicas de visualización y
relajación, y el otro no. ¡Las mujeres del
primer grupo vivieron el doble de tiempo que las
del segundo!
-¿Y en qué consisten estas técnicas?
-Primero, para relajarse y aplacar la angustia
es muy útil concentrarse en la respiración: una
respiración de tipo abdominal, inspirando y
espirando el aire por la nariz...
-¿Y luego?
-En una sesión de quimioterapia, muchos
pacientes piensan: "Me meten un veneno". Si el
paciente cambia ese pensamiento por este otro:
"Me meten un néctar sanador" y lo visualiza, ¡la
quimio será mucho más eficaz!
-¿Y
cómo debe visualizar ese néctar?
-Pido al paciente que imagine el líquido de la
quimio como una luz que ilumina todas las
células de su sangre, y le guío para que vea
avanzar esa sangre de luz por su cuerpo, zona
por zona... hasta llegar al área del tumor. Y
ahí nos detenemos un ratito.
-¿Y qué hay que visualizar ahí?
-Que esa sangre luminosa va comiéndose cada
célula maligna, llenando de luz la zona.
-¿Y qué le dicen los pacientes al hacerlo?
-Que se sienten mejor. Y aprenden a hacerlo
solos. Cada enfermo es distinto, y a cada uno le
enseño a aprovechar sus recursos.
-¿Qué tipo de recursos?
-A una enferma de cáncer de mama que siente
devoción por una tía suya monja, le he enseñado
a que se visualice ante ella y que imagine un
chorro de luz que sale desde el pecho de su tía
y conecta con su pecho...
-No parece muy racional, suena a magia...
-El
cerebro es el ordenador central de nuestro
organismo y opera sobre él. Lo que el cerebro
imagina... actúa sobre el cuerpo.
-¡Ojalá pudiésemos curarnos a voluntad!
-¿Y por qué no intentarlo? Yo lo hago siempre
conmigo misma. ¡La voluntad es creadora, la
imaginación es muy poderosa!
-Sí, pero... ¿tanto?
-Una enfermedad, al cabo, es un grito: nos grita
una desorganización interna, nos está invitando
a analizarla, a intentar repararla.
-¿La enfermedad como guía?
-Así veo la enfermedad: como una oportunidad
para conocerte mejor a ti mismo. Si la
aprovechas, ¡puedes mejorar tu vida!
-Quizá, pero también puedes morirte.
-¡Todos moriremos! "Yo puedo morir antes que tú,
¡esta noche mismo!", les digo siempre a mis
pacientes. Vida y muerte son inseparables. Se
trata de tomar conciencia de que cada día de tu
vida... ¡es tu vida entera! ¡El presente es lo
único que tienes! Vívelo.
-¿Enseña a sus pacientes a vivirlo?
-Conozco a muchos enfermos de cáncer a los que
la enfermedad ha ayudado a tomar las riendas de
su propia vida, a darse cuenta de qué importa y
qué no, a ser conscientes de los errores
cometidos, de cuánto sufri-miento han ido
tragándose durante años...
-¿A qué sufrimiento se refiere?
-A aguantar cosas... Pero en estas situaciones
extremas te replanteas el sentido de tu vida:
¡conozco mujeres que han rehecho su vida a raíz
de un cáncer de mama!
-¿Hasta qué punto?
-Al de separarse del marido infiel: de pronto
toman conciencia de cómo han estado negándose la
felicidad sólo por cumplir con una imagen... Y
sacan un golpe de fuerza.
-Si le diagnosticasen a usted un cáncer de
mama..., ¿qué haría?
-Más o menos lo que ahora hago... ¡Este trabajo
mío me conecta con la vida!
-¿Qué consejo de oro se daría?
-Aparta todo victimismo, todo "¿por qué yo?":
toma el control de cada uno de tus días. Les
digo a mis pacientes: "Ahora vas a descubrir lo
que no sabías: ¡que eres un héroe!".
-Ser un
héroe... ¿Y qué es lo que jamás habría que
decirle a un enfermo de cáncer?
-"¡Esto no es nada!". Sí lo es: es algo
importante y, porque lo es, vamos a
aprovecharlo.
-Si conozco a alguien con cáncer, ¿cómo debo
tratarlo para ayudarle?
-No te pases de discreto y respetuoso, pues eso
te apartará de él: si todos hacen igual, ¡lo
desvincularéis de la vida! Así que... ofrécete:
pregúntale qué desea de ti y dáselo.
-¿Debe el médico explicarle siempre a un
enfermo de cáncer todo lo que tiene?
-Primero debe preguntarle si desea saberlo todo
o no, y explicarle hasta donde él pida.
-¿Y luego, durante el tratamiento?
-Le digo: "No te fijes en lo que pierdes,
¡estate atento a lo que ganas, a cada logro!".
Y, si tiene hijos, le hago ver la lección de
serenidad y entereza que ahora puede regalarles,
¡un legado más importante que ningún otro!
-También las familias sufren, claro...
-Y más que el paciente, pero la clave es la
misma: ¡no hay más vida que el día de hoy!
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