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Imaginemos algo muy pequeño, tan pequeño que
queda sujeto a las leyes de nuestra física
actual, a la mecánica quántica; pero a la vez,
tan pesado que queda sujeto a las leyes de la
gravedad. Para ello necesitamos una pizca de
materia pesada estelar...
¿Que sucede entonces?
Lo que ocurre es que se genera una distorsión en
la red, en la geometría gravitacional con la
cual está hilvanado el tejido cósmico, un tejido
que aparentemente curva el universo y le hace
ondear.
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Según nos explica Einstein, el universo
funciona como una red de pescador.
Pensemos entonces en un agujero negro,
éste funciona como un punto que tensa el
resto de la trama de la red. Un gran
atractor. Un punto cortocircuito con
alta densidad informacional que colapsa
la red.
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Los puntos nodales son cruces de materia,
energía e información por los que la
conciencia fluye libremente. En un agujero negro
la conciencia se condensa y distorsiona la trama
de la red, da forma al universo o la dimensión
correspondiente. Estos agujeros son necesarios
dado que son los que condicionan las reglas de
juego de cada universo, dándole forma geométrica
y determinando las leyes naturales que rigen el
universo en cuestión. Son membranas
dimensionales, absorbentes. Gracias a ellos se
mantiene la plantilla etérica del universo
correspondiente.
Si esto es así, nos enfrentamos a un universo
vivo, y lo que llamamos “universo” no es más que
un plano de un organismo, o lo que es lo mismo
una dimensión de un “algo” multidimensional.
En el hombre también encontramos desde el punto
de vista energético agujeros negros que podemos
llamar fisiológicos que en su ausencia son
señaladores de patología.
Entonces, el termino “universo” serviría solo
para describir un plano de un Ser Orgánico
estructurado. Un organismo vivo hecho de
conciencia en movimiento, el cual para moverse
en esta dimensión, necesita un espacio y un
tiempo. Nos enfrentamos entonces a un organismo,
un “universo enrollado sobre si mismo”,
multidimensional, ondeante, vibrando y vivo.
Una única cuerda enrollada, donde cada cosa
contiene todo y es parte a la vez. Un
holograma, un ovillo, un huevo lleno de vida a
punto de eclosionar, radiante, radioactivo, en
el instante que da fuerza a la gran explosión.
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