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introducción
Entrada la noche, a plena luna llena y sin nubes
en el cielo, caminaba yo de vuelta a casa por
las calles semi-oscuras, vacías y tranquilas de
Liverpool. Respirando este aire fresco que entra
del mar y escuchando música en el moderno MP4,
sentía la necesidad de quitar capas a la cebolla
de nuevo. Volviendo a escribir para intentar
retirar velos de mi mente y mi corazón.
A medida que pasan los años, y sobretodo
últimamente que vivo aquí en Liverpool, siento
más en mi mismo que estoy ‘viviendo’ esto que
llamamos vida. Me paro a pensar en esto de
vivir, pero partiendo de la base que creo o sé,
que éste que vive no es tanto yo, como algo que
va más allá de la forma y la materia. Digamos
que miro esto de vivir como si estuviese de
viaje en un país extranjero; en otras palabras,
sintiendo que este mundo y lo que se hace en él
es un tanto ajeno a mi verdadera naturaleza.
Pero uno nunca sabe del todo si lo que uno cree
realmente, lo sabe, o realmente se queda en el
terreno de las creencias. La cuestión es que
cierto o no, de momento siento que lo que aquí
se hace es un poco, cómo decirlo, como un fluido
espeso y denso, que se mueve de forma tosca y a
trompicones. Tal vez es una descripción un tanto
extraña, pero no encuentro la manera de
describir como funciona este mundo, en concreto
la sociedad, y sobretodo el día a día. Por
ejemplo, es un hecho que por izquierda o por
derecha, por arriba o por abajo, suelen aparecer
complicaciones, cambios, problemas que resolver.
Y sé que uno los puede ver como retos o como
problemas; ver el vaso medio lleno o medio
vacío, pero el tema es que es algo constante,
con lo cual uno lo ha de ir sorteando con la
mayor habilidad posible para seguir en pie. La
verdad es que la mayor parte de las veces, si
uno se pone se resuelven, lo que ocurre es que
es algo constante y a veces como que un descanso
no viene mal.
Por otro lado, no me refiero sólo a los cambios
y complicaciones, sino también a esto de
relacionarnos con los demás, porque cada uno de
nosotros vivimos en realidades que me gusta
llamar burbujas, porque suelen estar separadas
unas de las otras aunque no nos lo parezca. Así
que cada uno ve el mundo desde su burbuja y es
difícil encontrar con quien realmente
comunicarse. En otras palabras, que las burbujas
interaccionen de tal manera que se cree un
espacio en el que eso que los psicólogos llaman
proyecciones quedan sobre la mesa y por tanto,
existe una comunicación más real, más sincera y
más auténtica. Y como por costumbre uno no es
muy consciente o en absoluto de este fenómeno,
las conversaciones a veces son monólogos en
paralelo. Hay poca gente con la que realmente se
pueda uno comunicar, y la comunicación me parece
fundamental para compartir, aprender y
evolucionar, ya que gracias a los demás también
aprendemos de nosotros.
Mi percepción es que muchos de los problemas que
emergen en las situaciones, cambios,
complicaciones, etc., son causa de esta falta de
comunicación y también enredos que se crean por
las propias burbujas. Por la manera como cada
individuo se vive a sí mismo en su burbuja, y
vive las circunstancias y relaciones. En este
sentido, creo que el punto clave está en la
palabra ‘necesidad’. Y hablar de necesidad es
hablar de carencia, de vacío, de “falta de”. La
necesidad es la que hace que de forma
inconsciente se muevan emociones para saciar
carencias, y la mayor parte de las veces son la
causa de los conflictos. Por ejemplo, necesidad
de reconocimiento, de aceptación, de seguridad,
de protagonismo, de afecto, de sentirnos útiles,
etc. Estas necesidades básicas se esconden
detrás del telón de lo que vemos, y son las que
mueven las emociones y nos hacen confundir lo
que ‘debería ser’ con lo que necesitamos. Así
que esa especie de fluido espeso y denso que se
mueve tosca y a trompicones tiene mucho que ver
con nuestras burbujas y su funcionamiento.
Pero dado que nosotros también vivimos en
nuestra propia burbuja, también estamos
limitados por ella, y por tanto, también es
necesario que la trabajemos para que la
comunicación con otros sea más fácil y
enriquecedora. Con lo cual uno siempre tiene que
estar trabajando con uno mismo, quitando las
capas a la cebolla, una después de otra. Y la
verdad, a veces es un poco rollo porque no se
acaba nunca. Uno no puede estar del todo seguro
de que lo piensa, siente, hace o dice está
completamente limpio de las estructuras y
limitaciones del ego; de hecho creo que pocas
veces lo está. Ya que en mi opinión, somos una
continua expresión de lo inconsciente, y hacer
consciente ese inconsciente me parece un trabajo
laborioso, complejo, arduo, muchas veces confuso
y lento. Y no es raro encontrarse en momentos en
los que trabajando en ello, uno siente que
realmente no sabe nada, y lo que sabe tampoco le
sirve de mucho. Y esta naturaleza nuestra a
veces me parece farragosa; me digo a mi mismo
que podría ser más sencillo esto de ser. Y estoy
seguro que existen formas más sencillas, pero no
menos evolucionadas, aunque tal vez no en este
plano.
El hecho es que siento esto de vivir, de mirarme
los pies y ver que con ellos ando y me desplazo,
mirarme las manos y ver que con ellas escribo.
Mirar y ver lo que hago en el día a día, y que a
esto le llamamos vivir. ¿Y en qué consiste
vivir? En hacer actividades, en ganar dinero con
ellas para poder pagar aquellas otras
actividades que nos gustan, más para mantener en
vida este cuerpo, dándole de comer, proveyéndole
de un tejado, para mantener su salud, etc. La
verdad es que visto así suena horrible,
aburrido, y tremendamente carente de sentido.
Miro esto de estar viviendo, y veo que sin
sentido, la vida no tiene sentido. ¿Pero qué
sentido darle? Muchos son los sentidos y
motivaciones que nos mueven, pero en mi caso es
la sensación que más arriba expresaba, de estar
en un país un tanto extraño, en concreto las
sociedades y cómo funcionan, lo que hay que
hacer en ellas, y por tanto un sentido de ser
más que lo que el día a día a simple vista
tiene. Un sentido que podría llamar
transpersonal. Desde aquí, dotar de vida y
sentido a las actividades para que éstas sean
las que me gustan hacer y que de éstas pueda
ganar ese dinero para mantener mi cuerpo, y que
a través de estas actividades pueda acercarme
más a quien realmente soy y así pueda expresarse
por completo en el día a día. Ésta sería una
manera de ponerlo. Pero en esto de llegar a
acercarnos a lo que realmente somos, y ser desde
lo que somos, creo que es lo más complejo que la
vida tiene.
Pues bien, con estas bases, para algunos seguro
que un tanto extrañas, me predispongo a escribir
unas líneas sobre esto llamado transpersonal,
pero más aún, una (auto) crítica a esto de ‘ser
transpersonal’. Me gustaría desmenuzar esto de
‘ser transpersonal’ para poderme acercar y
comprenderlo con más claridad. Porque después de
casi diez años sigo sin tenerlo claro. Porque no
se trata de saber qué significa y en qué
consiste, sino, cómo se vive, qué es ser
transpersonal en el día a día. Mi intuición me
dice que ser transpersonal es desarrollar
sabiduría, que transpersonal es integrar en el
día a día el macrocosmos con el microcosmos, es
integrar los opuestos que continuamente
encontramos. La transpersonalidad es la búsqueda
de la libertad. Es conquistar nuestra libertad
interior. Tengo la impresión que es fácil
ponerse etiquetas, como ‘transpersonal’ o
cualquier otra, ‘naturista’ por ejemplo, pero
sin ser realmente esa etiqueta. En fin, trataré
de despejar qué ocurre ahí. Quién es qué y quién
y qué se identifica con qué. Porque lo más
importante de esto de vivir, es ser. ¿Y qué es
eso de ser? Empecemos entonces…
Definiendo
lo Transpersonal
Supongo que por dónde uno debería empezar es por
atender al término mismo. Así que vamos allá.
Transpersonal. Palabra que deriva de la suma de
trans y personal; palabra que significa más allá
o a través de la persona. La palabra tiene sus
orígenes en la Psicología Transpersonal,
movimiento nacido a finales de los años 60 por
un grupo de psicólogos humanistas como Maslow,
Grof, Sutich y otros. Aunque se utilizó por
primera vez en 1905 por William James en las
llamadas “Gifford Lectures” en la Universidad de
Edimburgo. Pero no entraré en este tema ahora.
Quien esté interesado en ello sugiero leer sobre
la Historia de la
Psicología Transpersonal.
Pero ahora bien, y qué significa persona.
Supongo que uno ya habrá leído en lugares varios
y diversos que eso de persona (no recuerdo en
qué idioma, si griego o latín), significa
‘máscara’. ¿Y qué representa una máscara?
Veamos, a mi entender significa algo con lo cual
puede uno cubrirse la cara, la verdadera
identidad, un verdadero ser, lo auténtico, lo
real, el verdadero rostro. Por tanto, una
máscara es todo lo contrario, es algo falso,
engañoso, para ocultar.
A ver, vamos a ver otra vez, persona es
máscara, y máscara es algo que cubre lo
auténtico, por tanto la persona es algo falso.
Ui! aquí algo que se escapa, si la persona es
una máscara, ¿qué hay detrás de la máscara que
supuestamente es auténtico? En términos
cotidianos, quién demonios soy si no soy yo, y
si quien creo que soy no es lo que realmente
soy; entonces, ¿qué creo que soy o qué es lo que
realmente soy?, ¿quién soy entonces?, ¿y qué
parte de mí es la máscara y qué parte la
auténtica? Porque según parece si hay una
máscara es que detrás está quien lleva la
máscara. ¿No es un poco lío? Vamos a complicarlo
un poco más: ¿quién hay detrás de esa parte de
mí que no soy yo, pero que actúa como si lo
fuese, y quien realmente soy, no lo soy, porque
actúo desde quien no soy? Además, ¿por qué
querría ese que soy ponerse una máscara para
dejar de ser? ¿por qué necesitaría esa parte de
mí ponerse una máscara para cubrirse?, ¿y en qué
momento aparece la máscara?
Pero bueno, ¿sirve esto para algo o se queda en
la simple retórica? Pues supongo que es la base
de la ‘transpersonalidad’ y la base del misterio
de la vida. Supongo también que es el camino
hacia quiénes verdaderamente somos, es el
camino de búsqueda personal, el camino que
algunos llaman ‘espiritualidad’. Espiritualidad,
porque es un camino que se dirige hacia el
Espíritu, es un camino que tiene la cualidad del
Espíritu, y por eso se llama espiritu-alidad.
¿Y qué es el Espíritu?, bueno aquí nos topamos
con algo más complejo. Tal vez, el Espíritu es
lo que se encuentra detrás de la máscara, y por
tanto, el Espíritu es lo verdadero, lo real, lo
auténtico, es lo que verdaderamente somos, es
nuestra verdadera naturaleza. Pues si esto es
correcto, asumiendo claro, que el Espíritu es
real, hemos avanzado un poco en nuestro análisis
del primer punto.
Si lo transpersonal es el conocimiento sobre
eso que va más allá de la persona, es el
conocimiento sobre el proceso hacia lo
que va más allá de la persona, o sea, lo
auténtico, lo transpersonal es el camino de
búsqueda del Espíritu, lo transpersonal es la
espiritualidad. Es el camino para encontrar
quienes somos verdaderamente.
Algo sobre eso llamado ‘la búsqueda espiritual’
Este apartado lo escribiré siguiendo la forma de
un diálogo entre maestro y alumno, porque me
parece una forma más sencilla de acercarse a la
cuestión, es más ágil y más ameno.
-
Alumno:
¿Cómo se camina ese camino?, ¿qué autobús hay
que coger y dónde está la parada?
-
Maestro:
¡Ja!, aquí, a mi entender, empiezan los
problemas. Personalmente me subscribo a la frase
de Krishnamurti que dice: “La Verdad es una
tierra sin caminos”.
-
A:
Pero hombre, no nos podemos quedar en esa frase
tan bonita. Entiendo que eso llamado La Verdad,
el Espíritu, lo auténtico, lo real, lo que sea,
es algo por lo cual se llega por muchos caminos,
que viene a ser lo que dice este buen hombre.
Pero algunas pautas habrá, algo habrá que hacer,
por algún sitio habrá que empezar…
-
M:
Pues sí, caminos hay-los. ¿Pero cómo puedo yo
saber cuál es el mejor camino para alguien?,
¿cómo puedo yo saber cuál es el mejor camino
para ti? Sólo tú puedes saberlo.
-
Os cuesta soltar prenda, ¡eh! Algo habrá que
tengan en común los caminos, algo que me sirva
como guía, algo que deba recordar siempre.
¿Qué es lo más importante escoja el camino que
escoja?
-
Ya que mencionas lo de soltar prenda, debe de
ser porque sólo uno puede vivir su propio camino
y lo que a mi me funciona tal vez a ti no. No
obstante, sin duda alguna para mí lo más
importante y lo que siempre hay que tener en
cuenta es a la conciencia.
-
¿Cómo la conciencia?, ¿a qué te refieres?
-
A tratar de hacer consciente la máscara porque
sólo haciéndola consciente la disolvemos y puede
así emerger quien se esconde detrás.
-
Ummm…,
aquí me pierdo. A ver, volvamos atrás. ¿Qué
pinta aquí la máscara?
-
Si todo camino te lleva al Espíritu, o sea, a
encontrar tu verdadera naturaleza, creo que
es sensato dudar de aquellos caminos que no te
ayudan a acercarte a lo que hay detrás de la
máscara y por tanto a hacerte libre. Y para
acercarse a eso que hay detrás, primero hay que
darse cuenta de que llevamos una máscara, por
tanto, hay que hacerse consciente de la misma.
De lo contrario, no estamos haciendo nada,
porque seguimos confundiendo la máscara con lo
que se esconde detrás, no dándonos cuenta de que
hay algo detrás. Es lo que en sánscrito llaman
maya. La realidad que vivimos es una
ilusión, y la máscara forma parte de ella.
-
¿Están completamente separadas la máscara y lo
que se esconde detrás?, porque si es así, y no
soy consciente de que soy mi máscara, el que
está detrás no actúa para nada… ¿o cómo funciona
esto?.
-
La máscara la lleva alguien, alguien la anima,
alguien le da vida y hace que ésta represente.
-
No había pensado en eso, sí, tiene sentido.
Entonces no están completamente separadas,
porque si lo que hay detrás anima a la máscara,
de alguna manera u otra le insufla una cualidad,
la cualidad de la vida, u otras, ¿no es cierto?
-
Sí, eso parece. Habría que ver cuáles son esas
otras cualidades.
-
¿Y qué es eso de hacerse consciente?, ¿de
qué va esto?, volvamos a lo que mencionabas de
la conciencia.
-
Todos tenemos la capacidad de observar y
observando retirarnos de lo que estamos
observando para tener una mayor perspectiva de
lo que ocurre. Pudiendo ver desde más atrás,
vemos más elementos que entran en juego. Sin
embargo, cuando estamos muy pegados a algo, no
vemos de qué manera ese algo se relaciona con su
vecino, y éste con el otro, y así con el resto
de piezas de un puzzle más grande. Por lo tanto,
esta capacidad de darnos cuenta de, qué es lo
que está ocurriendo y retroceder para ver con
más perspectiva, es lo que se llama hacerse
consciente. Y para ello la conciencia como
facultad, como esencia de la observación, es la
que nos permite hacerlo. Pero es una habilidad
que hay que desarrollar. Nos hacemos conscientes
porque nos damos cuenta de cosas que no habíamos
visto por el simple hecho de retirarnos y ver
con más perspectiva las piezas aparentemente
desconectadas.
-
Para el carro, aquí has dicho muchas cosas… a
ver que piense.
-
Simplemente que para poder leer una frase,
tienes que alejarte lo suficiente para poder
leer las palabras, y lo suficiente para poder
leer la frase. En cambio si solo vieses una
letra, no podrías ver la relación que tienen con
las otras letras, y por tanto no podrías leer y
sacar el significado de esa palabra, que, puesta
en una frase, adquiere un significado.
-
Um…
una manera clara de ponerlo, pero… ¿qué es en
términos prácticos, lo que vemos y dejamos de
ver, a qué te refieres con eso?
-
En mi opinión todo está conectado con lo que
hacemos, cómo lo hacemos, cómo nos sentimos
haciéndolo; está conectado con hasta qué punto
somos realmente nosotros mismos. ¿Qué es ser uno
mismo?, ¿eres tu mismo cuando estás entre
amigos, entre compañeros de trabajado, entre
familia, en todas las situaciones del día a día?
¿Somos nosotros mismos cuando estamos con
gente?...
-
Espera, espera, ¿a qué te refieres con ser tu
mismo?
-
Me refiero, por ejemplo, a actuar según lo que
harías y no según lo que se esperaría; a actuar
según tu corazón y no según el miedo al que
dirán; a actuar según tu intuición y no según lo
que otros dicen; a actuar según lo que realmente
sientes que tienes que hacer en vez de estar
haciendo algo para satisfacer las expectativas
de otro, para así satisfacer tu necesidad de ser
aceptado, dejando de hacer, como consecuencia,
aquello que sientes. ¿Me explico?
-
Creo que sí.
-
Por ejemplo, tu preguntas, yo respondo, ambos
estamos representado un rol, el que
supuestamente sabe algo y el que quiere
aprender, maestro-alumno. En esta relación,
cabría preguntarse, cómo ve el alumno a este
‘maestro’ que le enseña, como su padre, como el
deseo de quien le gustaría ser de mayor, etc. Y
el maestro, cómo ve al alumno, cómo al hijo que
no tuvo, como al hijo que sigue sus pasos en vez
de dedicarse a ‘perder el tiempo’, etc. En
seguida que se establece una relación emergen
roles, emociones, deseos, expectativas, todo un
conjunto de elementos de la psique, que si uno
no está atento, es muy fácil, y de hecho ocurre
constantemente, caer preso de estas estructuras.
-
¿Pero dónde está el problema de esto?
-
Pues el problema emerge cuando uno no es uno
mismo porque está respondiendo a una necesidad
interna y por tanto, deja de ser para ser en
función de esa necesidad. No sé si me explico.
-
Pues no del todo…
-
A ver, cogiendo la relación maestro-alumno, si
el alumno tiene un problema con su padre, y
desearía que éste fuese como el maestro que ha
conocido, esperará del maestro que actúe como
padre en vez de cómo maestro. Cuando el maestro
no actúe como el alumno esperaría, al haberlo
convertido en el padre, probablemente se enfade,
se sienta mal, porque el maestro no está
cumpliendo con lo que el alumno está proyectando
en el maestro. A la inversa ocurriría, si el
maestro, que no habiendo tenido un hijo o
teniéndolo y éste no interesándose nada en estas
cuestiones, se encuentra con alguien mucho más
joven que él, en quien proyecta su deseo y
necesidad de que su hijo le siga el camino. Pero
cuando el ‘hijo adoptivo’ se revela, contradice
al maestro, a la autoridad que representa el
padre, el maestro es preso de esta estructura y
deja de actuar como maestro sino como un padre
sobre un hijo que no es el suyo. ¿Me sigues
ahora?, en estas situaciones dejamos de ser
quienes somos para adoptar unos roles que son la
expresión de necesidades, deseos, miedos,
conceptos, ideas, todo un conjunto de
estructuras internas que constituyen nuestra
psique.
-
Creo que ahora sí que lo veo más claro.
Entonces, todo esto que explicas es la máscara,
¿verdad?
-
Eso creo, sí, entre otras cosas.
-
Pongamos otro ejemplo. Supongamos que este
alumno está enfermo desde hace bastante tiempo,
y su madre tiene un carácter bastante frío y
distante. Entonces el alumno, el hijo en este
caso, espera que la madre lo cuide, le de
cariño, etc. Este hijo ha tenido y tiene una
carencia afectiva importante. La médico de este
personaje, es como la madre que este paciente no
ha tenido, así que como que tiene que verla a
menudo, empieza a ver a su médico como su madre.
Con lo cual, empieza a esperar de la médico lo
que esperaría de la madre. Pero como que la
médico es médico, no ejerce de madre, el
paciente tampoco se cura del todo para que así
que la médico pueda seguir cuidándole como no lo
hace su madre. Por tanto, perpetúa su
enfermedad, utilizándola como medio para
mantener una necesidad afectiva que no queda
cubierta por la verdadera madre.
Este sería otro ejemplo bastante típico, dentro
del cual podríamos encontrar muchos más detalles
y vericuetos de estos que hacen que no seamos
nosotros mismos, y seamos en función de esa
necesidad. Ocurre diariamente, sobretodo con
aquellas personas con quienes más relación
tenemos, pero no nos damos cuenta, y por tanto,
vivimos siendo marionetas de lo que se cuece
detrás del telón. Creyendo que somos nosotros,
cuando en realidad es otra parte de nosotros
quien nos está controlando.
-
¿Cuánto hay entonces que no vemos?
-
Desde luego hay mucho más que no vemos de lo que
realmente vemos.
-
Y supongo que darse cuenta de estos entramados,
hace que podamos cambiarlos y por tanto
liberarnos.
-
Exacto, ahí está el quid de la cuestión, en ver
cada vez más para saber qué está ocurriendo
detrás del telón, y sabiéndolo, poder actuar
para cambiarlo. Pero esta vez actuamos desde la
conciencia. Cogiendo la metáfora de las letras y
palabras, se trata de llegar a leer el documento
y no quedarse en una frase.
-
Entonces parece que hay como dos partes, la que
vemos y la que no vemos, ¿verdad?
-
Sí.
-
Y la que vemos es la parte que hacemos
consciente cuando la observamos, sin embargo, la
parte que todavía no hemos visto es una parte
oscura, oculta, cómo llamarla…
-
Se suele utilizar el término inconsciente, ya
que todavía no es consciente.
-
Ya veo… más arriba decías que podemos actuar
conscientemente sobre lo que conocemos, pero no
sobre lo inconsciente, es más, esto último tiene
un efecto en nosotros mayor del que creemos.
-
Exacto, mayor del que creemos porque no sabemos
que existe y asumimos que todo lo que vemos es
lo que hay, cuando en realidad no es así.
Estamos en continua interacción con el entorno y
con nosotros mismos, y en esta interacción hay
un vaivén de respuestas por un lado y por el
otro. Somos sistemas vivos que constantemente se
están comunicando con información, y siempre hay
respuesta a cualquier mensaje, por tanto, es un
fluido continuo que entra y sale. En relación a
este fluido de comunicación, nosotros, quienes
quiera que seamos, percibimos parte de ese flujo
de información. Esa es la parte consciente. Pero
hay otra gran parte que es la inconsciente, que
es toda esa información que circula sin que nos
enteremos y que tiene un efecto sobre nosotros,
sin que lo sepamos.
Tenemos sistemas en constante comunicación, y
nosotros, la máscara y lo ‘oculto’ (lo que no
vemos), están interpenetrados en este constante
fluir de información. De hecho son información
en sí mismos, tanto el uno como el otro. Pero
para no complicarlo más, de este fluido de
información la conciencia de nuestra máscara es
consciente de parte de lo que se mueve, en
cambio lo oculto es probablemente consciente de
todo lo que se mueve, pero para la máscara es
completamente inconsciente. Por eso la
conciencia de la máscara necesita darse cuenta
de la máscara dándose cuenta que existe algo que
va más allá y que no es la máscara. En otras
palabras, la conciencia necesita ver que hay una
máscara que es llevada por ‘lo oculto’. Lo que
ocurre es que este oculto, por ser oculto, se
convierte en un misterio. Se convierte en algo
desconocido, algo incontrolable, algo incierto,
y por este motivo genera un paso hacia atrás.
Por ello es necesario irse acercando poco a
poco, tanteando el terreno. Es como intentar
encontrar la puerta de salida en un laberinto a
oscuras.
-
Esto me encanta, quiero saber más… a ver más
preguntas, ¿cómo me hago consciente de mi
máscara entonces? Ya que parece ser que es lo
primero que hay que hacer. Y si mi máscara y ‘lo
oculto’ no están separados claramente, sino que
están interpenetrados, ¿cómo puedo saber qué es
máscara y qué es ‘lo oculto’? ¿cómo me quito la
máscara una vez me he dado cuenta de ella? ¿Me
puedo dar cuenta de toda la máscara entera?, ¿y
qué es lo que llamas ‘lo oculto’?, ¿qué hay ahí?
-
El tema es muy interesante y desde luego da para
mucho, aunque normalmente sólo para aquellos que
tienen un interés en saber de sí mismos. Vayamos
por partes. Me haces buenas preguntas, que si
algo son, son bastante complejas de responder
porque estás dando en la diana de eso que se
suele llamar camino personal, separar la máscara
de ‘lo oculto’ para conectar con esto ‘oculto’ e
irlo haciendo consciente. Al hacerlo, la máscara
pierde protagonismo y lo cobra ‘el que está
detrás’. Pero vayamos por partes, tu primera
pregunta, ¿cómo me hago consciente de mi
máscara? Lo primero que te diría es trata de
responder a la pregunta, ¿quién eres? A ver,
trata de responder…
-
Pues me llamo José, soy de Barcelona, tengo 19
años, y estoy estudiando Comercio Internacional
en la Universidad.
-
Bien, es un primer paso, ¿y qué más?
-
Soy hijo único, me gusta tocar el piano, de
hecho llevo 15 años tocándolo, me gusta leer y
escribir, me gusta hacer deporte, me gusta…
-
Espera un momento, no sigas, ¿a quién le gusta
tocar el piano?
-
Pues a mí.
-
Sí, pero ¿quién es ese ‘pues a mí’?
-
Yo…
-
¿Y quién es ese yo a quien le gusta hacer todas
esas cosas, que tiene todas esas otras y que se
podría describir por muchas otras más?
-
Pues no lo sé, ¿quién soy…? Complicado…
-
…
-
Bueno, lo que ocurre es que me defino a partir
de lo que hago, lo que tengo, mis ideas, mi
situación personal y familiar, mi descripción
física, etc.
-
Qué ocurriría si cada aspecto de estos que me
cuentas fuese una prenda de ropa, y te fueses
sacando toda la ropa, todos los aspectos que te
definen, ¿qué quedaría?
-
¡Pues me quedaría desnudo! Me quedaría yo y mi
cuerpo…
-
Y si te desprendieses del cuerpo…
-
Pues ya no sería yo, dejaría de existir.
-
¿Seguro?
-
Bueno, eso es lo que creo, que soy esto que ves
aquí, y si muere mi cuerpo muero yo.
-
Mmm…
dices que lo crees, ¿pero lo sabes o simplemente
lo crees?
-
Bueno, es algo que todo el mundo cree a mí
alrededor, además, yo no soy de esos que cree en
un Dios ahí sentado vigilando al que se porta
bien y al que se porta mal.
-
Así que piensas que la muerte es el fin de la
vida…
-
Bueno supongo, no lo sé, pero eso es lo que he
pensado siempre, pero ya que me lo preguntas te
diré que no estoy seguro, a veces tengo la
sensción de que no tiene mucho sentido que la
vida se acabe así, ni tampoco lo que hacemos los
humanos.
-
En mi opinión asumimos creencias, ideas,
prejuicios, verdades simplemente porque son
colectivas, pero que lo sean no significa que
sean verdades. Vivimos en un mundo impregnado de
una manera muy particular de ver la vida, es una
manera materialista, que reduce la vida a
células, conexiones neuronales, a átomos.
Vivimos una época en la que el hombre entiende
el Universo y al ser humano como una máquina,
con unas piezas que encajan perfectamente, pero
piezas de materia visible y palpable. Es el
llamado determinismo, resultante de este
universo máquina que despoja de toda
trascendencia a la vida, de lo invisible, de
todo lo no medible por la ciencia. Pero no es la
única manera de ver el mundo, hay más y ha
habido otras maneras de relacionarse con la
realidad. De hecho pienso que los hechos hablan
por si mismos, estamos destruyendo el mundo con
esta manera tan materialista de ver la vida. Así
que algo falla.
Pienso que es fundamental cuestionar todas y
cada una de las creencias e ideas que tenemos.
Es necesario emprender un camino para cuestionar
lo que se da por sentado. Sólo de esta manera
podrás ser tu mismo y responder a la pregunta de
cuánto dentro de ti es tuyo o es del entorno en
el que estás. Cuanto más haya dentro de ti que
sea del entorno menos serás tú mismo, y a la
inversa. Y si por ti mismo coincides con lo que
se piensa en el entorno estupendo, y sino, pues
debes seguir lo que tu piensas y crees.
Creo que una de las primeras preguntas que debes
afrontar es la pregunta de la muerte, porque
desde la muerte podrás transformar la manera en
la que vas a vivir tu vida. En la muerte residen
las respuestas a la vida, y aprendiendo de la
muerte aprendemos a vivir, porque la muerte es
la clave para comprender la vida. Este es un
conocimiento ancestral, que ya los antiguos
Egipcios de las antiguas dinastías conocían.
Ellos conocían los terrenos del Duat, de
lo invisible, del más allá. Pero has de ser tu
quien empiece a caminar el camino del
auto-conocimiento para tomar conciencia de tu/s
máscara/s, velos que te separan de la realidad,
de lo inconsciente, de lo oculto a tu conciencia
ordinaria. Este camino te lleva a un despertar
de conciencia.
Me preguntabas cómo puedes quitarte la máscara
una vez te has dado cuenta de ella. No te puedes
quitar la máscara de golpe. Primero porque la
máscara es muy grande, o por lo menos cuando te
quitas una debajo hay otra. Segundo, hacerlo es
como mirar directamente al sol sin ningún tipo
de protección. Te quedarías ciego. Y quedarse
ciego sería no comprender nada y no poder seguir
mirando. El conocimiento es como la luz, mucha
luz es cegadora, pero poco a poco podemos irnos
acostumbrando a ella. Las máscaras se caen solas
como las costras cuando nos herimos. Una vez te
das cuenta, poco a poco se va cayendo hasta que
desaparece, pero aparece otra más sutil, más
difícil de ver y más difícil de quitar.
Éste es el llamado trabajo personal, el camino
de búsqueda interior, el camino espiritual para
redescubrir quienes somos a base de ir quitando
los velos que nos separan de nuestra verdadera
identidad. Por esto el trabajo personal es un
trabajo de conciencia, y un trabajo de
conciencia es un trabajo de auto-observación,
auto-conocimiento y auto-transformación, para
observar, conocer y transformar lo que somos a
medida que desplegamos nuestra conciencia sobre
el extenso territorio de lo inconsciente. Y la
‘transpersonalidad’ entra cuando en esa búsqueda
personal nos damos cuenta que en ese vasto
inconsciente se encuentra también el Espíritu
del cual somos inconscientes; abriendo nuestra
conciencia a nuevas realidades ocultas para
nuestra conciencia ordinaria, ampliamos nuestra
percepción y perspectiva de quienes somos y de
la vida. Haciéndolo disolvemos poco a poco esa
máscara para entrar en contacto con lo que
verdaderamente somos, quien se esconde detrás de
ella.
Preguntabas al principio qué es lo más
importante escoja el camino que escoja, y yo te
respondía la conciencia. Éste es en síntesis lo
que debe prevalecer en cualquiera de los caminos
que te lleve a ‘Roma’. Muchos son los métodos,
cada cuál a de escoger el que más se ajuste a su
propio crecimiento teniendo en cuenta que lo
importante es expandir nuestra conciencia en lo
inconsciente.
El Universo Interior
Próximamente más.
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