Si les
hubiéramos dicho a nuestros bisabuelos que el
tiempo no transcurre siempre igual para todo el
mundo, nos hubieran etiquetado de pobres
ignorantes y de excesivamente imaginativos. Éste
sería el caso, por ejemplo, para un intrépido
astronauta que decide hacer un viaje espacial en
búsqueda de nuevas aventuras y nuevos mundos. El
tiempo fluye más despacio para él que para
nosotros. Un famoso ejemplo sacado de la física
einsteiniana sería el de la aventura inolvidable
de un hermano gemelo que decide realizar el
sueño de su vida y "perderse" por el espacio
durante un período de 10 años a una velocidad de
240 000 km/s (recordemos que la luz viaja a una
velocidad de 300 000 km/s). Si para el hermano
gemelo que se ha quedado en Tierra han
transcurrido 10 años, para nuestro viajero
espacial sólo hubieran pasado 6 años; así que
volvería más rejuvenecido que su hermano, como
si hubiera descubierto el secreto de una
alquimia secreta para mantenerse más joven.
Este
fenómeno de "desfase temporal" dentro de la
Teoría de la Relatividad Especial recibe el
nombre de dilatación del tiempo. Einstein
derrumbó la noción de la existencia de un tiempo
y espacio universales y absolutos, únicos para
todo el mundo. Se observó por primera vez el
fenómeno de la dilatación temporal o sea el
"estiramiento" del tiempo en experimentos sobre
mesones de rayos cósmicos. Los mesones son
partículas elementales, integrantes de los rayos
cósmicos, que adquieren velocidades próximas a
la de la luz. Se constató que en observar la
desintegración de dichas partículas éstas
sobrevivían en mayor número de lo esperado. Esto
venía a indicar que para los mesones que viajan
a estas velocidades descomunales, el tiempo
fluía mucho más lento, siendo menor el número de
desintegraciones y mayor el número registrado de
partículas sobrevivientes.
Los
autores de ciencia-ficción sin duda han echado
mano de estas teorías extravagantes puestas en
bandeja por el físico Albert Einstein y
plasmadas en escena, entre otros muchos, por el
director cinemato-gráfico Robert Zemeckis en "Contact",
enviando a la astrofísica Dra Arroway, encarnado
por Jodie Foster, a la estrella
Vega
con el fin de contactar con una supuesta, muy
avanzada civilización extraterrestre. Esta
estrella, según nuestros cálculos, está situada
a unos 25 años-luz de distancia. Esto significa
que la luz tarda 25 años en hacer el recorrido
Vega-planeta Tierra. Pues bien, el tiempo que le
ocupa a la Dra Arroway en hacer tal viaje
apasionante e inolvidable para ella sería de
aproximadamente tres meses en el supuesto de
alcanzar una velocidad de una fracción de 99,
995 % de la velocidad de la luz. Y el caso es
que en la película ella utiliza unos pasadizos a
modo de atajos a través del espacio-tiempo,
llamados agujeros de gusano. El agujero de
gusano representa un túnel entre dos regiones
diferentes del Universo, permitiendo el viaje
entre ambos de una forma más rápida de la que le
tomaría a la luz en realizar el mismo viaje a
través del espacio normal.
También
es un hecho a saber que el espacio tampoco es
igual para todo el mundo. Si el tiempo, como
hemos visto, se estira para los viajeros a
través del Cosmos, el fenómeno contrario sucede
con el espacio: las longitudes se contraen
cuando el objeto en cuestión se mueve a
velocidades considerables, o sea, un objeto en
movimiento aparenta sufrir una contracción. La
longitud medida para un cuerpo es mayor cuando
está en reposo que cuando se encuentra viajando.
Por lo tanto, tiempo y espacio no son conceptos
absolutos. Cada observador mide su tiempo y su
espacio, sea mediante el tic-tac de un reloj
convencional, es decir, un reloj mecánico con
todos sus mecanismos y su cuerda, la Tierra en
su movimiento de giro, la oscilación constante
de un cristal de cuarzo o el mismo pulso del
lector. De esta forma nos podemos imaginar
infinitos sistemas inerciales con sus propias
medidas del espacio y del tiempo o un universo
de múltiples dimensiones donde serían factibles
transiciones entre una dimensión y otra, sólo
con modificar considerablemente el factor tiempo
(dilatándolo) o el factor espacial
(contrayéndolo), lo cual está en relación
directa con parámetros energéticos o
vibracionales. Pero éste es un tema a debatir en
otro artículo.
Otras
sorpresas en nuestro océano cósmico nos aguardan
si le echamos un vistazo a la Teoría General de
la Relatividad. En realidad, tiempo y espacio
forman un entretejido deformable por todo la
extensión del Universo. En la proximidad de
estrellas u objetos estelares masivos, los
relojes también se retrasan respecto a nosotros
y la luz se curva, desviando su trayectoria, o
sea, el tejido espaciotemporal se deforma en
proximidad de masas considerables. Cualquier
objeto cósmico curva el espacio-tiempo. Dicha
curvatura se comprobó por primera vez durante el
eclipse solar del 29 de mayo de 1919. La
Astronomical Royal Society envió a varios de sus
astrónomos más destacados y organizó dos
expediciones a estudiar tal efecto, una en
Sobral (Brasil) y otra en la isla Príncipe
(África Occidental).
El
efecto de curvatura se hace muy notable en las
proximidades de objetos estelares compactos como
enanas blancas, estrellas de neutrones o
agujeros negros. En caso de éstos últimos, la
gravedad es tal que los rayos luminosos no
pueden escapar, siendo "engullidos" y dejando
una especie de vacío negro colosal en el
espacio. Y, por supuesto, el tiempo también se
modifica drásticamente, dilatándose enormemente
en proximidad de dichos colosos cósmicos. Por lo
tanto, si el espacio se contrae plegándose sobre
sí mismo, el tiempo fluye más despacio.
Una
reflexión... Se ha dicho durante siglos que la
luz se propaga en línea recta, afirmación que se
ha tenido que retocar con la aportación de las
teorías de Einstein. En principio todo parecía
apuntar a que Dios había creado un mundo donde
todo existía un solo tiempo, un solo espacio,
donde la Tierra era el centro del Universo,
donde las órbitas de rotación de los cuerpos
celestes eran circulares perfectas,...Hemos de
ser conscientes de que no existen verdades
absolutas y que éstas evolucionan a lo largo de
la historia. La Ciencia no es un hecho estático.
Está repleta de dinamismo; es un continuo morir
y resurgir de teorías nuevas y atrayentes. Uno
se ha de adaptar a estas nuevas sugerencias e
ideas sobre la visión del Universo, porque éste
es un proceso necesario en nuestra ascensión
como maestros de la Sabiduría Cósmica.