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El tejido del cosmos

@ María Arboleda

 

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Imaginemos algo muy pequeño, tan pequeño que queda sujeto a las leyes de nuestra física actual, a la mecánica quántica; pero a la vez, tan pesado que queda sujeto a las leyes de la gravedad. Para ello necesitamos una pizca de materia pesada estelar...

¿Que sucede entonces?

Lo que ocurre es que se genera una distorsión en la red, en la geometría gravitacional con la cual está hilvanado el tejido cósmico, un tejido que aparentemente curva el universo y le hace ondear.

Según nos explica Einstein, el universo funciona como una red de pescador. Pensemos entonces en un agujero negro, éste funciona como un punto que tensa el resto de la trama de la red. Un gran atractor. Un punto cortocircuito con alta densidad informacional  que colapsa la red.

 

Los puntos nodales son cruces de materia, energía e información por  los que la  conciencia fluye libremente. En un agujero negro la conciencia se condensa y distorsiona la trama de la red, da forma al universo o la dimensión correspondiente. Estos agujeros son necesarios dado que son los que condicionan las reglas de juego de cada universo, dándole forma geométrica y determinando las leyes naturales que rigen el universo en cuestión. Son membranas dimensionales, absorbentes. Gracias a ellos se mantiene la plantilla etérica del universo correspondiente.

Si esto es así, nos enfrentamos a un universo vivo, y lo que llamamos “universo” no es más que un plano de un organismo, o lo que es lo mismo una dimensión  de un “algo” multidimensional.

En el hombre también encontramos desde el punto de vista energético agujeros negros que podemos llamar fisiológicos que en su ausencia son señaladores de patología.

Entonces, el termino “universo” serviría solo para describir un plano de un Ser Orgánico estructurado. Un organismo vivo hecho de conciencia en movimiento, el cual para moverse en esta dimensión, necesita un espacio y un tiempo. Nos enfrentamos entonces a un organismo, un “universo enrollado sobre si mismo”, multidimensional, ondeante, vibrando y vivo.

Una única cuerda enrollada, donde cada cosa contiene todo  y es parte a la vez. Un holograma, un ovillo, un huevo lleno de vida a punto de eclosionar, radiante, radioactivo, en el instante que da fuerza a la gran explosión.

 

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