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"Haremos más" ha sido uno de los últimos
lemas electorales. Y Riechmann discrepa, así:
"¡Hagamos menos!". En un planeta finito, es
imposible el crecimiento material infinito,
resume. "Lo difícil para nuestra cultura es
detenerse", añade... Como investigador,
activista -´Perdurar en un planeta habitable´ (Icària)-,
filósofo y poeta, nos previene de nuestra "mercadolatría
y tecnolatría", y de sus textos en
´Conversaciones entre alquimistas´ (Tusquets) me
atrae una reflexión sobre el misterio del bolso
de las mujeres: "Un estudio dice que, de
promedio, un bolso pesa 1,70 kilos. Si las
llaves, el monedero y el móvil suman 300 gramos,
¡queda el ´resto imprevisible´!". Y anoto esta
cita de Heráclito: "El sendero que sube es el
mismo cuando baja". De lo que entiendo que todo
es reversible.
- Matemático, politólogo, poeta... ¡Qué
mezcla!
-
Soy un catacaldos, sí. Pero antes de
estudiar nada, era poeta.
- Dio clases de filosofía moral: ¿qué es eso?
- Ética. A partir de los 80, ahondé en la ética
acerca de lo medioambiental y lo social.
- ¿Y qué hizo?
- Me comprometí con movimientos políticos
verdes. Y fui uno de los promotores de
Científicos por el Medio Ambiente (Cima).
- ¿Qué es Cima?
- Una asociación de científicos y tecnólogos, de
sociólogos, biólogos, epidemiólogos,
toxicólogos, medioambientalistas, investigadores
en salud pública...
- ¿Con qué objetivos?
- Plantear propuestas que hagan viable la
sostenibilidad del medio ambiente, de cara al
Plan Nacional I + D para el 2008-2011.
- Resúmalas.
- La voz de los científicos, hoy ya unánime,
debe traducirse en políticas prácticas. A saber:
el secreto es detenerse.
- ¿Detenerse?
- No viajamos sobre una bicicleta que caerá si
dejamos de pedalear: podemos dejar de pedalear y
guardar el equilibrio.
- ¿Ser equilibristas de nuestro mundo?
- Eso... o seguir pedaleando ¡hacia el
despeñadero! Que es lo que estamos haciendo.
- Descríbame el despeñadero.
- Zonas de desiertos inhabitables, como España,
por ejemplo. Poca tierra emergida y habitable en
el cinturón del Polo Norte... El colapso de
nuestro mundo y de este planeta.
- No tiene gracia.
- No. En vida nuestra se ha verificado un hecho
que altera la situación del ser humano en el
universo, un hecho trascendental... que debería
hacernos cambiar.
- ¿Qué hecho?
- El mundo disponía antes de espacio ecológico
libre, y en ese contexto encajaba la lógica de
identificar progreso con crecimiento. Pero desde
1980 vivimos en un mundo lleno.
- ¿Qué entiende por mundo lleno?
- El crecimiento del sistema socioeconómico
humano a costa de la biosfera llegó a un punto
en el que ya la daña.
- ¿Y cómo sabe que eso sucedió en 1980?
- Se calculó nuestra huella ecológica en
términos territoriales. Tu huella ecológica es
esa superficie de planeta (tierra y mar) que te
sostiene, es decir, la extensión de planeta que
necesitas para abastecerte de recursos y acoger
tus residuos, dado tu tren de vida. Pues bien:
la huella ecológica de la humanidad, ¡en 1980
igualó ya la extensión completa del planeta, por
primera vez en la historia!
- ¿Y hoy?
- Hemos mantenido la vieja lógica de que sólo
progresas si creces, ¡y seguimos creciendo como
si dispusiéramos de más planetas...! Así, la
huella ecológica de Holanda, por ejemplo,
equivale a 16 veces su superficie.
- ¿Qué habría que hacer?
- Dejar de practicar la sobrepesca, dejar de
devastar bosques, dejar de vivir adictos al
petróleo, apostar por energías renovables,
apostatar de nuestra religión tecnolátrica...
- ¿Hay tiempo?
- Lo primordial es salir de esta ilusión de
normalidad en que vivimos. ¡El momento es
excepcional! Lo dice Lester Brown en Estados
Unidos: "Ya logramos trastocar toda la sociedad
estadounidense para enfrentarnos a la II Guerra
Mundial. ¡Logrémoslo ahora!".
- ¿Que actuemos como ante una guerra?
- Sí. Podríamos al menos estabilizar el uso de
energías primarias e iniciar una transición
hacia un sistema sostenible. Pero detecto que no
hay intención de hacerlo...
- ¿En qué lo detecta?
- Hace poco pudo aprobarse en España una reforma
fiscal para gravar los coches que más carburante
queman. Pero las industrias petrolera y
automovilística presionan, y los políticos se
arrugan.
- Se apuesta por el biocombustible, ¿no?
- Ventajas: nos independiza del agotamiento de
los hidrocarburos, y contamina menos. Problemas:
con las actuales cuotas de consumo, para
sustituir el petróleo necesitaríamos tanta
biomasa ¡que ni toda la superficie cultivable
del planeta sería suficiente!
- ¿No?
- Sustituir por biocombustibles el 10% del
petróleo hoy usado en transportes en Europa...
precisaría del 31% de todas las tierras de
cultivo de la Unión Europea.
- Podríamos importar ese biocombustible.
- A costa de devastar las selvas tropicales de
Malasia, Indonesia, Brasil... Ya sucede.
- ¿También en el Brasil del socialista Lula?
- Sí. Lula es socialista y poco ecologista.
- Esto se parece a un callejón sin salida...
- No. En ciudades en que es difícil circular con
coche, ¡fíjese cómo gana la calidad de su vida
urbana! Integremos campo y ciudad...
- ¿Huertos en las calles?
- Hasta la I Guerra Mundial, ¡París se
autoabastecía de frutas y verduras de sus
huertos urbanos! Pero la sustitución del caballo
por el coche los dejó sin estiércol...
- Un poema suyo fabula con vivir sin coche,
sin tele y sin fútbol.
- Quizá se abriese un espacio acogedor...
- Qué difícil, qué difícil, ¡admítamelo!
- Conozco a gente cautivada por algún apartado
pueblecito de Marruecos... Admítame usted que
hoy identificamos como paraíso ¡lo que teníamos
en casa hace un siglo!
- Admitido, salvo por la miseria que había.
- ¡Eso es algo hoy solventable! Solventado eso,
¿progresamos? ¿Queremos seguir avanzando en
hacer inhabitable nuestro entorno?
- Insisto: ¿qué hacer?
- ¡Dejar de hacer! El problema, justamente, es
que hacemos demasiado.
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