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A
los 27 años llegó a India con la idea de
evangelizar, y acabaron evangelizándole a él.
Practica yoga desde hace 40 años. Su sabiduría y
una envidiable alegría las ha conquistado
arremangándose. Ha vivido situaciones durísimas,
como el ciclón que asoló India en 1978:
"Desaparecieron 300 pueblos, encontrábamos los
cadáveres encima de las palmeras. En momentos
como esos, en que parece que todo es una "eme",
me bastaba sentarme en la postura de yoga,
respirar hondo y caer en la cuenta de que pese
al dolor vale la pena seguir amando la vida". Ha
codirigido más de 15 proyectos de desarrollo con
Manos Unidas (= 93-487-78- 78) y tiene una casa
de retiro en Bombay donde imparte cursos de
crecimiento personal:
retreath@bom8.vsnl.in
-
Mire, cuando me dicen: "¡Ah, pero tú eres
catalán!", yo digo: no.
- ¿Cómo que no?
- No somos, estamos. No somos abogados o
periodistas, hacemos de... No somos de...,
nacemos en... ¿Entiende?
- Más o menos.
- El confundir el ser con el estar es un defecto
típicamente occidental. Ahora, además de en
Europa, tengo que dar seminarios para evitar
vicios occidentales en Bombay.
- ¿Qué tipo de vicios?
- El querer controlar, el querer manipular y el
querer lograr más que el querer crecer. No
podemos hacer nada que valga la pena si no
creemos que valemos la pena. Y si yo no valgo la
pena, ¿qué es lo que vale la pena?
- ¿Es un acertijo?
- Yo se lo resuelvo: ser un ser humano. En
Occidente nos enseñan que para ser alguien
tienes que hacer algo que valga la pena. De
manera que lo esencial es lo que hago y no lo
que soy, y eso crea una ansiedad terrible. Hay
una idea preciosa de un místico.
- ¿Cristiano?
- No, hindú: "Yo te miro con ojos de auténtico
amor, te toco con auténtico amor y siento hacia
ti auténtico amor. Si fueras capaz de comprender
cómo te miro, cómo te toco y qué es lo que
siento, te encantaría ser tú. Pero si en vez de
eso sólo te enamoras de mí, es señal evidente de
que te estoy usando".
- Está usted muy críptico.
-Se lo diré de otra forma: a mí me encanta
expresar lo que soy y así descubrir lo que tú
eres. Esta idea está muy metida en India, tanto
que saboreando lo que son a veces se olvidan de
tener. Aquí hay tantas ansias de tener que la
gente no sabe quién es.
- ¿Qué crisis le llevó a esto?
- Tuve la enorme suerte de introducirme en
escuelas de yoga en India y descubrí de dónde
sale la fuerza interna y dije: "¡Ay, Dios mío,
si aquí estamos dando en el clavo!".
-
¿Qué clavo?
- Yo fui a India con la idea de servir, de
llevarles una ideología que les ayudaría a
desarrollarse, porque creía que estaban en un
estadio más primitivo. ¡Y me han dado la vuelta!
A base de contemplarlos me he dado cuenta de que
los primitivos somos nosotros.
- Un jesuita que estudia yoga, meditación...
¡Son ustedes muy raros!
- Gracias a Dios. A mí no me gusta nada ser
normal, porque, ¿quién hace la norma?
- La Iglesia católica está llena de normas.
- A través de mi orientalización he
redescubierto el Evangelio, ahora lo entiendo
todo: "El que ama la vida la perderá, pero el
que no teme perderla la conseguirá". ¡Clarooo!
- No tanto, oiga.
- Sí, mujer, está hablando de dos tipos de vida,
la externa y la interna. Si amo la externa
perderé la interna, no sabré quién soy; y si no
tengo miedo a perder la externa descubriré lo
que soy y entonces podré saborear lo que tengo.
Pero yo no sé cómo se lo montaron en otros
sitios...
- ¿A qué se refiere?
- El que quiera entender que entienda. Hablaré
de mí: el problema más serio fue entender con
una mentalidad grecorromana un Evangelio que es
oriental en su manifestación. Al "ama al prójimo
como a ti mismo" hay que darle la vuelta.
- Pues désela, hombre.
- Como la gente no se ama a sí misma, no ama al
prójimo.
- Muéstrenos el primer paso.
- Respirar hondo, visitar la naturaleza y
saborear las sensaciones. Yo no siempre puedo
conseguir lo que me gusta, pero sí puedo hacer
que me guste lo que consigo.
- ¿Resignación cristiana?
- ¿Esa que parece que el que se resigna lo hace
esperando un premio? No es eso, se trata de
descubrir que el premio está en el ser, en
saborear cualquier situación con ilusión.
-
Cualquiera, cualquiera...
- Esa capacidad de ilusión y vida es la gran
diferencia entre Oriente y Occidente. Aquí la
vida es confortablemente desagradable. Allí es
inconfortablemente agradable. Allí se respira
vida y aquí ansiedad.
-¿Qué ha añadido al Dios cristiano?
- El tomarme más en serio que el meollo de mi
ser, no el modo en el que me manifiesto, es
divino. Ya lo decía el Evangelio, pero no se lo
creía nadie: "Creados a su imagen y semejanza".
Aquí hay que ser bueno, pero no nos creemos que
seamos buenos. Añada a eso las palabras de un
gurú: "El que ama no ama para ser amado, sino
porque no puede dejar de amar y, evidentemente,
será amado".
- ¿No le acongojan ciertas posturas de la
Iglesia?
- Jesús dijo: "Yo he venido para que tengáis
vida y la tengáis en abundancia". Un montaje que
no ayude a eso, que cree poderes, política,
tensiones, angustias y sobre todo miedo a
perder, me da pena. El budismo ofrece enfoques
muy profundos para redescubrir el Evangelio y
algunos lo ven como una amenaza al cristianismo.
¡Ay, Dios mío, si no es una amenaza, es ver
mejor! No hay que tener normas, hay que ser
cristiano.
- ¿Qué hace con la mala gente?
- Darme cuenta de que valen aunque ellos no se
lo creen, que se pierden el tesoro que llevan
dentro debido a la "eme" que llevan fuera, y
dejarlos en paz pero no con desprecio.
- Somos como nos comportamos.
- No es verdad, te comportas como crees que eres
y debes preguntarte si quieres comportarte así.
Si no hablamos tal como sentimos, acabamos
sintiendo tal como hablamos. Los miedosos hablan
con chulería y acaban siendo eso. Darse cuenta
de cómo nos comportamos es poder corregirlo.
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