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En un inicio la investigación de Grof se centró
en la terapia con psicodélicos, unas sustancias
con alto poder alucinógeno, lo cual le llevó a
elaborar una descripción de las etapas del viaje
por la psique. Observó que estas sustancias,
bien utilizadas, actuaban como amplificadoras
del inconsciente y las personas emergían
transformadas por lo que habían vivido.
Posteriormente, Grof viajó a Estados Unidos para
proseguir con sus estudios y, junto a su esposa
Christina, ideó la técnica de la Respiración
Holotrópica, como una alternativa legal cuando
se prohibió el uso terapéutico de psicodélicos.
Este método consiste en una respiración intensa,
junto música evocativa y trabajo corporal, que
permite acceder a un estado alterado de
conciencia. El objetivo es ayudar a la persona a
adquirir una mayor comprensión sobre ella misma
que le permita vivir con más plenitud.
Autor de múltiples obras y reconocido
mundialmente, Grof sigue activo a sus 75 años.
Es profesor de psicología en el Instituto de
Estudios Integrales de California, e imparte
seminarios y conferencias por todo el mundo.
Visitó recientemente España con motivo de una
formación que realiza sobre Psicología
Transpersonal y Respiración Holotrópica. Tuvimos
la oportunidad de entrevistarle, y compartió sus
conocimientos y experiencias con nosotros.
-
¿Que llevó a un psiquiatra como usted hacia el
terreno de la psicología transpersonal?
-
Mi orientación inicial fue hacia el
psicoanálisis freudiano. Tras leer un libro de
Freud decidí estudiar medicina, pero aunque la
teoría psicoanalítica resultaba muy atrayente a
nivel práctico le veía muchas limitaciones.
Entonces hubo un acontecimiento que cambió por
completo la dirección de mi vida profesional y
personal.
El departamento de psiquiatría donde trabajaba
recibió una muestra de los laboratorios Sandoz,
de Suiza, que contenía LSD. El objetivo era
descubrir si esa sustancia tenía alguna
utilización terapéutica. Me convertí en uno de
los conejillos de indias, y en mi primera
experiencia tuve una intensa apertura
espiritual. Quedé muy impresionado por lo que
había descubierto y por el aprendizaje potencial
que contenían ése tipo de experiencias, y decidí
dedicar mi tiempo a estudiar los estados
alterados de conciencia. Ahora se cumplen 50
años desde ese momento.
-
¿Qué nos pueden aportar los estados no
ordinarios de conciencia que no podemos hallar
en nuestra vida más cotidiana?
-
La práctica con estos estados se remonta al alba
de la humanidad. Todas las culturas, excepto la
civilización industrial occidental, han tenido
en gran estima este tipo de experiencias. Desde
siempre se han utilizado técnicas o sustancias
como instrumentos para conectar con realidades
sagradas, con la naturaleza y las personas,
considerándolos también una vía de sanación.
Sin embargo, el beneficio más obvio es que estas
experiencias permiten tener acceso a un
conocimiento sobre uno mismo, los demás o el
mundo, y esta comprensión más profunda puede
servirnos en nuestra vida cotidiana.
-
¿Y cuál ha sido su mayor descubrimiento?
Ver que lo que llamamos conciencia ordinaria es
tan sólo una parte muy reducida de todo lo
posible. El modelo tradicional de la psique sólo
da importancia a lo que ocurre tras el
nacimiento. Sin embargo, en los estados no
ordinarios de conciencia este nivel de
experiencia en la que pueden aparecer recuerdos
biográficos es el más superficial.
Cuando empecé a trabajar con psicodélicos
comprobé que también afloraban recuerdos del
propio nacimiento, e incluso vivencias
intrauterinas. A un nivel todavía más profundo
aparecían experiencias que denominamos
transpersonales, porque iban más allá de los
sentidos y los límites habituales de la persona,
como identificarse con animales u otras formas
de vida, o tener experiencias de conciencia
amplificada.
Por eso se creó la Psicología Transpersonal,
para ampliar el concepto de la psique humana e
incluir las experiencias espirituales, como algo
natural e inherente al ser humano.
-
Usted afirma que el nacimiento determina nuestra
vida futura, y que revivirlo puede resolver
conflictos de la vida actual ¿cómo llegó a esa
conclusión?
Mi formación psiquiátrica me enseñó que el
recién nacido no tiene aún conciencia ni puede
recordar. Así que al experimentar con otras
personas esperaba encontrar recuerdos
biográficos, pero surgieron de manera clara
memorias del nacimiento. Fue imposible no verlo.
Ni siquiera yo estaba preparado para ello y las
reacciones de las personas me asustaban al
principio porque las desconocía. Resultó obvio
que el nacimiento se graba en el cerebro y que
las sensaciones y emociones de ese momento
juegan un papel importante en el desarrollo
posterior de un modo de vida particular o de
síntomas.
Al revivir esa experiencia la persona puede
descubrir que parte de su vida ha sido mal
conducida por estar condicionada por miedos que
empezaron a engendrarse durante su nacimiento,
pero que carecen de sentido en la actualidad, lo
cual le permite librarse de ellos y sentirse más
libre, más auténtica.
-
¿Se pueden dar estados alterados de conciencia
de manera espontánea?
-
Durante años he trabajado con personas que han
tenido experiencias de este tipo de manera
espontánea. Las llamamos Emergencias
Espirituales. Digamos que en la conciencia
ordinaria hay unas barreras que contienen esta
experiencia ampliada. Acontecimientos poco
habituales o difíciles pueden bajar estas
defensas, y permitir que aparezcan contenidos
inconscientes. Pérdidas importantes, sucesos
traumáticos, momentos de cambio… pueden
modificar nuestra percepción de la realidad
cotidiana.
La cuestión está en ayudar a las personas a
trabajar con estos contenidos que emergen. Si se
pueden entender desde un marco de referencia,
sin negarlos, se observa que tienen una
utilidad. Junto a mi esposa, escribí uno de los
libros que creo que ha sido de mayor ayuda para
las personas: “La tormentosa búsqueda del ser”,
donde explicamos nuestro trabajo con este tipo
de crisis.
-
Pero si estas barreras existen es porque son
necesarias: ¿Qué riesgo hay de traspasarlas, ya
sea con experiencias espontáneas o provocadas?
-
Estas barreras nos protegen de vivencias
difíciles y quizás olvidadas, pero aún allí,
desde el inconsciente, tienen una influencia en
nuestra vida, haciendo que sea más problemática,
menos auténtica, influenciando nuestra actitud…
El principal trabajo psicoterapéutico es
integrar el material olvidado. Pero en los
estados no ordinarios de conciencia este
material no llega paso a paso, sino de repente.
El contexto, por lo tanto, es de mayor riesgo
pero también de mayor oportunidad. Emerge mucha
información que de otra manera sería difícil de
obtener, pero es necesaria una integración para
poder manejarla. Precisamente el término
Emergencias Espirituales lo ideamos como un
juego de palabras: por una parte porque emerge
material a la superficie, a la conciencia, y
también porque se trata de una emergencia, es
decir, de una situación crítica.
Normalmente las experiencias inusuales son
consideradas por la psiquiatría tradicional como
algo patológico, erróneo, algo que es preciso
contener y reprimir, por ejemplo con medicación.
Sin embargo, si se permite este proceso, dándole
confianza, puede culminar y llegar a una
integración que aporte mayor conocimiento a la
persona. Entonces la crisis resulta sanadora.
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¿Qué significado tienen para usted los síntomas?
-
Los síntomas representan un esfuerzo incompleto
del organismo para librarse de un problema
antiguo, y tal esfuerzo debería ser fomentado y
apoyado.
-
Empezó a utilizar la técnica de la Respiración
Holotrópica como alternativa a la terapia con
psicodélicos, legal en los años 60. Pero ahora,
¿le pude ver ventajas respecto a la que empleaba
antes?
- Lo ideal
sería utilizar ambas técnicas. Hay personas que
nunca tomarían un psicodélico pero que en cambio
sí les atrae la idea de la respiración. Lo mejor
sería empezar experimentando con la respiración
para introducirse en los estados no ordinarios
de conciencia, enseñar a las personas cómo
trabajar con ellos y después utilizar los
psicodélicos como una activación más potente del
inconsciente.
El trabajo
con la respiración es más suave, la persona
tiene más sensación de control. En todo momento
tiene la llave de seguir o no y debe trabajar
para seguir avanzando. Otra ventaja es que la
persona sabe que los efectos son producidos por
ella misma, mientras que con sustancias puede
dudar si aquello que ha vivido es tan sólo un
efecto de una droga y no tiene tanto que ver con
ella.
-
El miedo, ¿es una de nuestras mayores trabas?
-
Pienso que nuestro mayor miedo es a ser la
totalidad. Cuando se alcanza un nivel profundo
de conciencia el yo o ego, es decir, el concepto
que tenemos de nosotros mismos, lo que pensamos
y sentimos que somos, se modifica. De alguna
manera significa morir en nuestra concepción
habitual, perder nuestra identidad, y eso es lo
que nos produce más miedo. Sabemos lo que
perdemos, pero no a dónde vamos.
Nuestra idea de la muerte a menudo es errónea.
La entendemos como un final, en lugar de un
tránsito o una apertura a cosas nuevas. Por eso,
todo lo que implica morir en algún sentido, o
cambiar, despierta temor.
En realidad, la muerte y el nacimiento no son
tan distintos. Al nacer también atravesamos un
proceso que puede parecer amenazante. En las
contracciones el feto pierde su estado de
equilibrio anterior y vive intensas sensaciones
de opresión. El esfuerzo y la tensión se
intensifican hasta llegar a un nivel extremo, en
que finalmente el niño sale del cuerpo de la
madre y nace, lo cual también significa morir en
su estado anterior, para nacer en un mundo mucho
más amplio.
En los estados alterados de conciencia a menudo
se viven luchas parecidas. Cuando finalmente la
persona se rinde y se entrega a la experiencia
puede abrirse a una conciencia más amplia,
dándose cuenta de que es algo más que ese “yo”
con el que normalmente se identifica.
Aunque nos atemoriza, también deseamos
experimentar la totalidad. Así como existe un
impulso sexual, también existe un anhelo
espiritual. Cuando alguien tiene una vivencia de
este tipo se percata de que es algo muy nuevo y
desconocido, pero a la vez tiene la sensación de
haber vuelto a casa. Es una sensación muy
curiosa.
-
Y, ¿qué es para usted Dios?
-
Para mí Dios no es un concepto, no es algo en lo
que yo necesite creer, sino que es algo real que
he experimentado. En dos ocasiones he tenido
experiencias de encuentro con lo divino, en las
que percibía algo mucho más grande que yo, que
poseía una intencionalidad y un enorme poder
creativo.
Un problema de las religiones es que cada una se
identifica con una figura divina diferente:
Dios, Alá, Buda, Jesucristo… En realidad hay
muchos dioses, pero se trata de arquetipos que
definen los diferentes aspectos de la divinidad.
Si no entendemos que detrás de estas figuras hay
una trascendencia, algo más amplio, devienen las
peleas, porque cada uno piensa que su Dios es el
verdadero y que los demás son falsos.
-
¿Experimentar con estados no ordinarios de
conciencia puede entenderse como una preparación
para la muerte? ¿Son similares ambos viajes?
-
Sí. Mi último libro, editado por La Liebre de
Marzo “El viaje definitivo”, trata precisamente
de esto. Se basa en una investigación que
realicé durante los años 70 con enfermos
terminales y LSD. Las sesiones estaban incluidas
dentro de un programa de integración psicológica
y espiritual de preparación para la muerte.
Se dieron varios casos de personas que algún
tiempo después de la sesión con LSD tuvieron una
experiencia cercana a la muerte debido a su
enfermedad. Al regresar, explicaban que les
había sido de mucha ayuda la vivencia con LSD,
porque el territorio que se habían encontrado
era parecido.
-
¿Cuál es su principal objetivo en esta vida?
-
Integrar en el mundo cotidiano los contenidos
que emergen de los estados ampliados de
conciencia. Sé que cuando se produce esta
integración la persona puede vivir más
plenamente y tener una referencia desde la cual
comprender mejor su vida o el mundo.
Al mismo tiempo, quiero contribuir en la
adquisición de los valores transpersonales. Se
basan en una actitud de respeto hacia los demás
o la naturaleza, entendiendo que no puedes hacer
daño a algo sin hacerte también daño a ti mismo.
Estos valores de tolerancia, ecología… se
obtienen de manera natural cuando uno tiene una
experiencia transpersonal. Entonces no hacen
falta normas, pues esta actitud surge desde una
convicción profunda.
-
¿Cómo definiría la conciencia?
- La
conciencia es la realidad última. Hasta el
momento la ciencia tradicional ha considerado la
conciencia como un epifenómeno de la materia.
Pero cada vez existen más pruebas, por ejemplo
en la física cuántica, de que puede ser
justamente al revés: el mundo material podría
ser creado o conducido desde un nivel superior,
que es la conciencia.
Desde la investigación con estados no ordinarios
de conciencia, se ha observado que podemos
experimentar múltiples vivencias que van más
allá de nuestra persona. Entonces uno puede
preguntarse: ¿Quién soy yo? ¿Cuál es mi
verdadera naturaleza? En cierta manera la
respuesta está en lo que une a todas esas
experiencias. En cualquier caso eres, existes,
porque tienes conciencia.
Bibliografía:
. “La tormentosa búsqueda del ser” Ed. La Liebre
de Marzo.
. “El viaje definitivo” Ed. La Liebre de Marzo.
· “Psicoterapia con LSD” Ed. La Liebre de Marzo.
· “La psicología del futuro” Ed. La Liebre de
Marzo.
· “Psicología Transpersonal” Ed. Kairós.
. “El juego cósmico” Ed. Kairós.
. “La mente holotrópica” Ed. Kairós.
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